domingo, 6 de octubre de 2019

Adiós, Ginger Baker.

La imagen puede contener: 1 persona, tocando un instrumento musical, en el escenario, concierto, noche e interior
Cuenta la historia que, cuando Clapton era Dios, dos músicos más parecían disputarle la corona. En todo caso, el gran Eric podía ser el rey de las seis cuerdas, pero estaba acompañado de dos grandes virtuosos que parecían sacados del Olimpo. Uno de ellos era el baterista Ginger Baker.

Con The Cream, agrupación en la cual figuraba también el bajista Jack Bruce, comenzaba una era no sólo para el rock inglés, si no mundial.

Los tiempos de la primera invasión británica, con su sonido beat de Liverpool o la onda "mod" de los primeros The Who había quedado atra´s. El blues eléctrico, tocado aun con más electricidad, daría paso a géneros como el rock duro y el heavy metal.

Pero Baker no se quedó allí. Aunque no era un recién llegado a la movida musical, su leyenda aun comenzaba. Luego vendrían Blind Faith (la "super" banda donde figuró también junto a Clapton, acompañado de Steve Winwood y Rich Grech), además de innuberables proyectos donde fungió de líder.

Interesantes también son sus colaboraciones con músicos cercanos más al jazz y a la world music que al rock, como ocurrió con el nigeriano Fela Kuti, con quién grabó el álbum Live! (1970).

Su interés por el continente negro lo llevó a instalar un estudio en Lagos, capital de Nigeria, experiencia documentada (junto a su viaje por el Sahara) en el documental "Baker in Africa".

Adicionalmente, colaboró con diversas bandas, artistas y proyectos, a veces como miembro fijo, otras como músico invitado, tales como PIL (liderizados por John Lydon, ex Sex Pistols), Andy Summers (The Police) y la banda Hawkwind.

Hoy, tras ocho décadas de existencia, Ginger Baker abandona este mundo. Recordemóslo con tres de sus mejores momentos





Una de las canciones más conocidas de Cream, junto a Sunshine of love.




Con Fela Kuti, el papá del Afrobeat.



Su virtuosismo jazzístico no le impidió simplificar su sonido para acompañar a John Lydon en tres de las canciones de este trabajo de PIL (Public Image Ltd). A veces es menos es más. Su golpe de batería simple resulta preciso.

jueves, 19 de septiembre de 2019

Especial POP (Entrevista a Dellafe)



El género masivo por excelencia. A veces prefabricado. Otras veces, infravalorado. El pop, más que un estilo, es una forma de hacer música, capaz de absorber elementos de distintas corrientes, desde el folklore o el jazz, pasando por la música electrónica hasta llegar al rock pesado, procurando siempre ser pegajoso y digerible.

No importa cual tendencia musical esté de moda. El pop siempre ha tomado lo que le interesa. En los ´70, por ejemplo, tomó elementos del funk, y nació así la música disco. En los ´80, aprovechó la tecnología, así como los aportes rítmicos de nuevos géneros como el hip hop o la electrónica discotequera.

En paralelo, músicos provenientes de estilos como el rock progresivo o el punk-rock se orientaron, en la misma época, a sonidos más melódicos y a la vez más producidos. “Adult oriented rock” y new wave fueron las nuevas categorías surgidas, acaso, un poco antes de comenzar la octava década. Ambos estilos fueron englobados dentro de la corriente genérica del pop-rock.

¿Es el pop un producto dirigido a adolescentes de escaso criterio musical? No necesariamente. Es una tendencia que también ha tenido a sus genios. Intérpretes y compositores capaces de crear piezas de fácil escucha, sin por ello prescindir de arreglos orquestales interesantes o letras inteligentes. Existen quizá desde tiempos de The Beatles, pioneros de un sonido ya tradicional, que es el del pop inglés.

Europa, Estados Unidos e Iberoamérica, por otra parte, también cuenta con exponentes de calidad, alejados del universo hipercomercial de las “boyband”, o de propuestas tan empalagosas, y tan artificiales, como el sonido coreano, o el sonido japonés.

De eso trata el episodio de Tutmonda Radio que transmitiremos esta semana. Un episodio en el cuál entrevistaremos, además, a la agrupación neoespartana Dellafe, conformada por músicos provenientes de distintas corrientes, tales como la canción romántica el funk la música electrónica o el rock duro, quienes se encuentran hermanados por un género común que les sirve de lengua franca.

En paralelo, colocaremos una selección de canciones no sólo anglosajonas, sino también de países como España o Francia.


Sintoniza el programa a través de la señal cibernética de Humano Derecho Radio en los siguientes horarios:

Jueves: 3pm (Venezuela) 2pm (Colombia) 4pm (Argentina) 2pm (México) 7pm (Islas Canarias) 8pm (España)


Sábado: 1pm (Venezuela) 12pm (Colombia) 2pm (Argentina) 1pm (Chile) 12pm (México) 7pm (Islas Canarias) 8pm (España)

domingo, 25 de agosto de 2019

(((El Fonógrafo))) Insólito Universo: La Candela del río. Olindo Records. 2018





En Venezuela, la mezcla de sonidos tradicionales autóctonos con otros más contemporáneos tiene más de medio siglo de existencia. No obstante, incluso dentro de sus fronteras, sigue siendo un secreto muy bien guardado.


Por otra parte, experimentos como la onda nueva, de Aldemaro Romero, lograron, en su momento,  cierta repercusión internacional. No lograron repetir, sin embargo, el éxito de estilos como el bossa nova brasilero, del cual tomaron su inspiración.


Pese a ello, la semilla de la fusión, sembrada en géneros como el jazz, el rock e incluso la electrónica venezolana, sigue retoñando, sin llegar a la masificación de países como México o Colombia. El resultado es un árbol que, de forma modesta, sigue creciendo, y se ramifica incluso en otras latitudes, gracias, en parte, a la diáspora venezolana, tomando elementos de su propio pasado inmediato.


Un ejemplo lo tenemos en la agrupación Insólito Universo, cuyo nombre, tomado de un conocido serial radiofónico local, toca el inconsciente colectivo del venezolano. Sus integrantes, ex miembros en su mayoría de otras interesantes bandas, se encuentran radicados actualmente en el continente europeo, con una propuesta que nos remite a los años ´70, época dorada, pero olvidada, del mestizaje sonoro local.


De Aldemaro Romero toman bastante. La batería llega a recordarnos al célebre Pavo Frank, responsable de definir el sonido percusivo del género onda nueva, mezcla de jazz con compases joroperos. Pero no son la música llanera o tuyera los únicos referentes. Los tambores venezolanos también se hacen escuchar, aunque de una manera quizá menos agresiva, sumergidas en un ambiente sonoro más psicodélico.




Todo ello se complementa con sonidos electrónicos, ajenos (gracias a Dios) a tendencias como el techno o el trap, y cercanas, más bien,  a la música experimental de vanguardia. Los sonidos electro-acústicos, explorados alguna vez por el mismísimo Chelique Sarabia, siguen mostrando su vigencia, sumando además a timbres de sintetizador los cuales, aunque se conectan por puerto USB, nos recuerdan a los modelos analógicos.


Cabe agregar que este trabajo, con tan sólo ocho canciones, parece tener la duración justa. Al reproducirlo, incluso en archivo digital, recordamos la experiencia de escuchar esos grandiosos álbumes de acetato, que rara vez superaban los 40 minutos de duración, y parecían concentrar sólo lo necesario en ese espacio de tiempo. La buena noticia, para los coleccionistas, es que el álbum, de hecho, también puede ser adquirido en ese formato.


No podemos olvidar la experiencia de oír este disco con auriculares o el sistema de sonido indicado, un elemento destacable en el cual la producción y la mezcla tienen mucho mérito. De esa manera nos sentimos partícipes de un verdadero viaje, el cual nos puede llevar a esa Venezuela optimista de hace cuatro décadas, pero también al espacio.


Mención especial para María Fernanda Ruette, quien ejerce no sólo el rol de vocalista y cuatrista, si no también letrista, un oficio en el cual influye, seguramente, su formación literaria.


En conclusión, un interesante trabajo donde confluyen lo tradicional y lo experimental, mostrando al mundo que, a pesar de la crisis, la música venezolana está viviendo su mejor momento.

jueves, 1 de agosto de 2019

Especial: Los Sonidos de Caracas


"La Sultana del Ávila", "La Sucursal del cielo", "La ciudad de los techos rojos"... diversos han sido los apodos que ha recibido la capital de Venezuela durante toda su historia, y aunque algunos ya suenan más a etiqueta nostálgica que a realidad, algo es indudable: lo único permanente en ella es el cambio.

El siglo XX vio como Caracas logró su primer millón de habitantes. Pasó de ser una ciudad pequeña (casi un pueblo) a convertirse en una metrópolis cosmopólita, influenciada por corrientes migratorias, pero también por medios de comunicación masivos que nos mostraron referencias culturales foráneas, empezando por estilos como el jazz y la música afrocubana, hasta llegar a los estilos más pesados del rock.

Acompáñanos por este primer recorrido histórico musical por esta ciudad, la cual cumplió, el pasado 25 de julio, 452 años de historia.

Escúchanos por la señal cibernética de Humano Derecho en los siguientes horarios:


Jueves: 3pm (Venezuela) 2pm (Colombia) 4pm (Argentina) 2pm (México) 7pm (Islas Canarias) 8pm (España)

Sábado: 1pm (Venezuela) 12pm (Colombia) 2pm (Argentina) 1pm (Chile) 12pm (México) 7pm (Islas Canarias) 8pm (España) 



lunes, 22 de julio de 2019

Celebración caraqueña: Andy Durán rindió tributo a Billo´s y a la "Sultana del Ávila"






Ernesto Soltero
Fotos: Pisirila

Hace más de ocho décadas ocurrió un hecho que cambió, para siempre, la historia de la música de Venezuela: Luis María Frómeta, mejor conocido como Billo, llegaba con su orquesta desde Santo Domingo, para convertirse en otro ciudadano ilustre de nuestro país.

Luis María y su orquesta, que tras varios nombres adquiriría la denominación definitiva de Billo´s Caracas Boys, traía la música afrocaribeña, principalmente cubana y dominicana, a Venezuela. Géneros como el merengue y el son cubano, previamente, habían adquirido algo más de riqueza sonora, gracias a la influencia del jazz, en plena época de las grandes bandas.

A estas influencias Billo agregaría otros géneros bailables, como la cumbia colombiana, e incluso, el pasodoble español. Estilos extranjeros los cuales, a partir de entonces, comenzaríamos a asociar no sólo con Caracas, si no con una época en la cual el país comenzaba, tras la muerte del dictador Gómez, a modernizarse.



Jazz en homenaje al Caribe

¿Es la música de Billo, y de las grandes orquestas bailables, el sonido de una época reciente que ya fue? La muerte de Frómeta a finales de los ´80, y el nacimiento de nuevos estilos bailables electrónicos como el techno merengue  cambiaron un poco los hábitos del público, hasta llegar hoy al omnipresente reggaetón.

Por otro lado, el jazz, desde una óptica menos comercial, apostaba ya, desde los años ´40, a una instrumentación menos pomposa.

Pero existen artistas empeñados en preservar (o rescatar) ciertas tradiciones. Uno de ellos es Andy Durán, uno de los máximos exponentes del latin jazz en Venezuela, cuya carrera comienza formalmente a mediados de los ´80. Un enamorado de la música afrocaribe, y también del jazz clásico , con una formación académica que no niega lo popular. Un posible heredero del maestro Frómeta.

Homenaje a Frómeta, y a Caracas

Desde hace unos cuantos años Andy Durán ha incluido en su repertorio temas clásicos de la Billo´s Caracas Boys, convirtiendo a esta orquesta, junto a grandes como Mongo Santamaría o la Fania en uno de sus homenajeados habituales. Al maestro Frómeta le dedicó, de hecho, una placa discográfica titulada Fiesta con Billo.

No es de extrañar entonces que, sobre todo en épocas especiales, Andy Durán monte un repertorio en vivo con los temas más recordados de la célebre orquesta capitalina. Un repertorio bastante amplio, con canciones que servirían para grabar (de nuevo) bastantes discos repletos de éxitos.



¿Y qué otras fechas, aparte de diciembre, pueden ser ideales para interpretar, nuevamente, el repertorio de la Billo´s? El aniversario de la capital de Venezuela, la misma ciudad vieja a la cual Frómeta le escribió una canción, y que ya había cambiado, considerablemente, en los tiempos de Isidoro, el cochero al cual el maestro Frómeta le dedicó otra de sus piezas.

20 de julio: cumpleaños adelantado

El tributo a Billo´s se llevó a cabo el 20 de julio, y no el 25, lo cual hubiese sido lo más idóneo. Por ello, cinco días antes, la ciudad celebraba su cumpleaños al ritmo de merengues, cumbias, guarachas y hasta joropos, en la sala cultural B.O.D.

La distribución de los músicos, con sus secciones de metales y percusión, su pianista y su contrabajista, con sus vocalistas, y el maestro Andy Durán en el centro, nos hacía recordar épocas pasadas donde era prácticamente imposible ir a una fiesta bailable sin mover los pies al compás de una orquesta.



Así se bailabla antes de que existieran las discotecas, y antes de que los Dj´s crearan, mediante la mezcla de acetatos, esos popurrís musicales llamados  “megamix”, similar estos últimos, pese a las diferencias técnicas , a lo que Billo bautizó , a partir de 1949, como “mosaicos”.

La oportunidad de apreciar este tipo de arreglos en un auditorio hace que nos demos cuenta de su calidad. Si una pieza musical bailable no nos aburre al estar sentados, si nos deslumbramos con la clase con que se ejecutan, la conexión es evidente. Existe además una comunicación verbal donde las anécdotas y los chistes rompen un poco esa barrera entre los artistas y la audiencia.

De la escucha pasiva al baile activo

A pesar de la calidad de la música, el público no pudo resistir el impulso de danzar canciones hechas para la fiesta. Todo comenzó con un par de parejas que rompieron el hielo y se atrevieron a mover el cuerpo, mientras otros, más tímidos, se conformaban con menear los pies. De vez en cuando el maestro Andy Durán se salía del protocolo, y dejaba de dirigir a su agrupación para bailar o acercarse a los músicos, buscando la complicidad de los asistentes.

Los integrantes de la sección de canto, mientras tanto, se metían a la audiencia en el bolsillo. Juan Manuel Blanco, experto en Billo´s se mostró más extrovertido. El joven Reinaldo García, más callado, fue bastante aplaudido al interpretar un bolero el cual, según entendimos, es su debut como cantante solista dentro del grupo. Por otro lado, los cantantes Juan José Hernández (el indio) y Jonathan Medina también hicieron un trabajo destacable.


Cuando todo parecía perfecto, apareció la vocalista Lala Morales, hija del también homenajeado Memo Morales, quien llamó la atención tanto por su apariencia física y su elegancia como por su talento interpretativo. Una verdadera diva, como sacada de los años ´50.

Se tocó de todo. Canciones cuyo título ya nos hablan de homenajear a la “sultana del Ávila”, tales como el Canto a Caracas, pasodobles como Ni se compra ni se vende hasta temas como la guaracha Juanita Bonita (inmortalizadas por el gran Memo Morales) sin descartar conocidos merengues como Apretaíto o el Tema de Los Melódicos, compuesto por Luis María Frómeta para una agrupación la cual, lejos de ser su rival era, en realidad, una de sus hijas.

Los asistentes poco a poco se fueron soltando, y llegó el momento en el cual el auditorio parecía una sala de baile cuyas butacas, atravesadas, estaban de sobra.  Y como sucede en todos los buenos recitales, el público terminó pidiendo más.

Dos horas en las cuáles se disfrutó de buena música, al estilo de la Caracas de antaño, demostrando que, pese a la tecnología, sigue habiendo espacio para canciones bailables con sabor a rockola.

martes, 2 de julio de 2019

Andy Durán promete un concierto inolvidable en los 452 años de Caracas

"Canto a Caracas. ¡Viva Billo!" es el nombre del show y la intención es estimular lágrimas, recuerdos y vivencias





El jueves 25 de julio Caracas arribará a un nuevo cumpleaños: el número 452, y qué mejor manera de celebrarlo que repasando y reviviendo el nutrido repertorio con arraigo y significado que Luis María Frómeta, el inolvidable “Billo”, le dedicó a su ciudad adoptiva.
La música del gran maestro será recordada previamente: el sábado 20 de julio a las 5:00 pm, en el Centro Cultural BOD de La Castellana, por una de las orquestas más sólidas y que mejor suenan en este país: el big band de Andy Durán, con sus 20 músicos y cantantes.
Durán lleva para la ocasión su ya tradicional espectáculo para celebrar el aniversario de nuestra ciudad capital: "Canto a Caracas. ¡Viva Billo!", que hizo en 2017, 2018  (agotando siempre la boletería y generando funciones adicionales) y ahora una vez más. 
La jornada será propicia para disfrutar de clásicos como “Luna caraqueña”, “Epa Isidoro”, “La canción de Caracas”, “Bella Caracas”, “Caracas vieja”; "El profesor Rui Rua", "Tren de Seis", "Ariel", "Chacumbele" o “Canto a Caracas”, como también un segmento dedicado a don Memo Morales, una de las voces más emblemáticas de la orquesta de Billo.
Como dice el mismo Andy Durán: "La intención es estimular lágrimas, recuerdos y vivencias en un concierto inolvidable. Yo me siento muy honrado al poder interpretar las obras y creaciones del maestro".
Billo nació en República Dominicana en 1915 y llegó a Caracas en 1937 para quedarse por siempre en nuestro país, haciéndose tan caraqueño y venezolano que llegó a ser conocido como  “El cantor de Caracas”, “El cronista musical de la ciudad” y “El novio eterno de Caracas”.
La historia de la música de esta urbe y del país en el siglo XX no se puede cantar ni contar sin hablar de él y de sus orquestas: la inicial Billo Happy Boys o la posterior, inmortal y en su momento imprescindible Billo´s Caracas Boys, con la cual varias generaciones de venezolanos bailaron. Al momento de su muerte en 1988 era la orquesta que en Venezuela más discos había vendido y más bailes amenizado. Al día de hoy, la música billera ya tiene 82 años instalada entre nosotros. 
Andy Durán es uno de los grandes exponentes de la salsa y el jazz latino de Venezuela, una de las figuras más experimentadas del jazz nacional, quien con sus 16 discos es el jazzista venezolano con mayor discografía. Además, se le tiene como el mejor copista del país. Muchos lo recuerdan también como director musical del programa de Carolina Gómez Avila en Televen.
En su discografía destacan “Tropicalia caraqueña”, “Canelita y Andy Durán-Tributo a Celia Cruz”, “Música cañonera con Andy Durán”, “Tito & Tito” (con la música de Tito Puente y Tito Rodríguez), “Salsa dura y descarga: A tribute to Fania” y “Fiesta con Billo”, entre otros. 

En "Canto a Caracas". ¡Viva Billo!" van a cantar Juan Manuel Blanco, "El Indio" Juan José Hernández, Reinaldo García, Jonathan Medina y como invitada especial  Alicia "Lala" Morales, la hija menor de Memo Morales.

Entradas a la venta en las taquillas del CC BOD y por www.ticketmundo.com

Nota de prensa: Gregorio Montiel Cupello

viernes, 21 de junio de 2019

Homenaje a Mano Negra en Feria Francia Tuya (Los Palos Grandes, Caracas)


Hace 26 años la agrupación francesa Mano Negra vino por primera vez a Venezuela. Se presentaron gratuitamente, con apoyo de bandas locales, en el marco del Festival Internacional de Teatro.

Para ese entonces la banda tenía en su haber tres discos publicados, los cuales sirvieron para definir el naciente rock mestizo. Llegaban más lejos en el camino iniciado por grupos como los ingleses The Clash, y aunque ya grupos como Paralamas (Brasil) o Desorden Público (Venezuela) estaban explorando senderos similares. Mano Negra, con sus canciones en diversos idiomas, así como sus influencias musicales más exóticas, sonaban más globales.

El público caraqueño tendrá la oportunidad, hoy a las 5:30 pm, de rememorar esta historia, la cual marcó un antes y un después dentro de la movida rock local.

El documental Mano Negra en Caracas será proyectado, con entrada libre, en la Plaza Los Palos Grandes, y forma parte de la feria Francia Tuya, realizada en el marco de la semana de Francia.

La agrupación gala será homenajeada, además,  por músicos de distintas agrupaciones, los cuáles interpretarán sus canciones más emblemáticas.

Para este viernes 21 se espera además la presentación de AH Sinfónico, una propuesta que experimenta con sonidos electrónicos y música académica.

Más información sobre el evento en el siguiente enlace