Habían formado parte de una orquesta estatal, y de Singing Hearts, banda exitosa en su país de origen. La censura gubernamental era asfixiante. Ni siquiera el arte más apolítico podía escapar de sus garras.
En su afán de buscar nuevos horizontes, emigran a Estados Unidos, primero a Nueva York y posteriormente a Los Angeles. Luego de ejercer diversos oficios para ganarse el pan, logran, en la costa oeste, un contrato con Motown, quizá el sello más importante de la historia en lo que a música negra se refiere.
El resultado del contrato llega en 1980, y es el primer y único álbum de Black Russian, agrupación conformada por la vocalista Natasha Shneider, su hermano Vladimir, y su entonces esposo Serge Kapustin. Una joya infravalorada que no logró el éxito deseado, pero que hoy es apreciada por amantes del soul y el rock alternativo por igual.
Un vinilo influenciado por la música afroamericana de calidad (Dificil creer que sea tocada por judíos lituanos) con influencias cercanas al soft-rock de la época, con ciertos toques progresivos. Un sonido actual para la época que quizá se vio opacado por géneros de moda cómo el disco music o el new wave, pero que envejeció bien precisamente por no seguir esas modas.
Lo que más destaca es la voz de Natasha Shneider, una intérprete con bastante técnica y un rango vocal envidiable, que alcanzaría más notoriedad en los años ´90 gracias a la banda Eleven, junto a Jack Irons (Baterista de grupos cómo Red Hot Chili Peppers y Pearl Jam) además del músico chileno Alain Johannes, quién formó parte, junto a la vocalista, de grupos cómo Queens of Stone Age.
Fácil sería compararla con otras cantantes del mismo estilo, pero cabe agregar que aparte de la voz, Shneider (fallecida cáncer en 2007) era también una gran pianista y tecladista, con formación académica.
El tema que oyen en el reel es Mystified, lanzado en la época cómo sencillo promocional, aunque merecía ser más exitoso. Les fue mejor en las listas de países cómo Brasil.
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