Hace unos días terminé de ver (por fin) la serie de documentales Rompan Todo, el cual, como ya sabemos, trata el tema del rock latinoamericano. Por esa razón, me animé a dar (como muchos otros lo han hecho) una opinión al respecto.
En este artículo trataré en lo posible de aportar un enfoque distinto, pues, muchos han escrito sobre el tema y tienen puntos de vista más o menos similares. Todos coinciden, por ejemplo, en que tanto el género rock como la zona geográfica conocida como Latinoamérica son algo bastante amplio, y además diverso, aspecto el cual, de ninguna manera, se refleja en esta producción audiovisual.
Fuera de eso, el seriado está técnicamente bien hecho. Atrapa desde el principio. Es hasta entretenido. Y si obviamos el detalle de su subtítulo, el cual resulta algo engañoso, lo podemos disfrutar de otra manera.
Aun así, se siente una caída narrativa en los últimos dos episodios. Se incluyen países como Colombia porque - pareciera- que no saben que otra cosa meter. Falta algo de profundidad en la última y penúltima parte de la serie. Resulta extraño, ya que al principio se tiene la sensación de que se enfocan mucho en Argentina y México - precisamente - por falta de espacio.
El subtítulo de Rompan Todo, “Una historia del rock latinoamericano”, es, sin duda, producto del marketing. Más correcto sería hablar del pop-rock o del rock mestizo en nuestro idioma. Pero ¿Quién sabe? Es probable que los ejecutivos de Netflix hayan dicho “Eso no vende” e impusieron un subtítulo con más gancho, sin importar si era inexacto o no.
Si vemos el hilo seguido por los documentales hay una coherencia. Es cierto que México no fue el único ni el primer país en hacer rock´n´roll en la lengua de Cervantes, pero si fue el primero en exportarlo, hasta llegar a Argentina.
También se enfocan, obviamente, en lo masivo. Si se hablara de cada banda rock´n´rollera de Hispanoamérica (nada más de Hispanoamérica) el resultado sería otra serie dedicada sólo a ese tema en específico.
Por otra parte, si lo observamos cómo "La historia del pop-rock mestizo en la América hispana" (Porque Brasil está por fuera) el cuento que se nos echa tiene todo el sentido del mundo. Se nos habla de un proceso en el cual nuestros países buscan un sonido propio y lo consiguen, en parte, gracias a sus experimentos folklóricos.
Eso explicaría, por ejemplo, la ausencia del rock pesado, un género apenas cubierto en el documental cuando hablan de Colombia (Debido al pasado thrash metalero de Juanes) y que, por lo general, no suele aportar un sonido autóctono realmente distinto al anglosajón, más allá del elemento idiomático.
También podemos afirmar, asumiendo el enfoque "mainstream" del documental , que grupos venezolanos como Sentimiento Muerto (disueltos cuando apenas empezaban a despegar internacionalmente) Desorden Público (público foráneo, pero “de culto” ) o Témpano (de alcance mundial, pero dentro del mundo progresivo) no estén incluidos. Simplemente no tuvieron el mismo impacto continental de Soda Stereo o Fabulosos Cadillacs.
Pero aun así, hay un vacío. El sonido ibérico de los ´80 es apenas tratado, y si somos estrictos, tuvo más peso en su época, internacionalmente, que el de México. Además, España pasó también por un proceso político traumático, incluyendo dictadura y desencanto por la democracia. Tienen también a un pionero del “rock en tu idioma”, Miguel Ríos, creador de un festival de rock iberoamericano (Años depués se hizo otro en Venezuela) quién además versionó a Charly García.
Adicionalmente, el aporte de España al rock mestizo también es innegable, no sólo por grupos como Radio Futura, sino por bandas como los radicales vascos Negu Gorriak. Y así como Los Jaivas o Arcoiris (también Vytas Brenner o Wara) hicieron sus experimentos desde la música progresiva, existieron agrupaciones como Triana haciendo lo propio con el rock andaluz en los ´70.
Otro ausente sería la agrupación Mano Negra, banda la cual sin ser latinoamericana, experimentó mucho con la fusión, partiendo de géneros como el ska y el punk e incorporando ritmos de países como México o Cuba. Lo hacían antes de Maldita Vecindad. Y si Tijuana No! Aportó a Julieta Venegas, de este grupo salió nada más y nada menos que Manu Chao.
Mi Conclusión es, entonces, que el documental no trata en realidad sobre “La historia del rock latinoamericano”, trata sobre algo más específico, pero aun así, tiene sus lagunas. Quizá más honesto hubiese sido hacer un documental al estilo Natgeo enfocado en Gustavo Santaolalla y su camino al rock fusión. También se hubiese podido prescindir de grupos como Maná y Calle 13.