Afribuku portal web especializado en cultura contemporánea africana, acaba de publicar su lista anual con los mejores álbumes editados este año en el continente negro.
La selección abarca no sólo sonidos autóctonos, sino fusiones con géneros como el jazz, la electrónica o el rock psicodélico.
Un año muy productivo, a nivel musical, a pesar de la pandemia global.
Para ver la lista, puedes acceder a través del siguiente enlace.
Segundo álbum solista del músico y compositor francés, conocido por su trabajo con la agrupación de afrobeat, con influencia etíope, Akalé Wubé
Un trabajo ecléctico, pero no por eso difícil de digerir. Instrumentos de distintas partes del mundo (incluyendo los más utilizados en la música popular occidental) son utilizados, y en su mayoría, ejecutados, por este artista galo.
Cuenta con la colaboración ocasión de otros músicos como el baterista Stefano Ludchini (actual miembro en vivo de la agrupación Odezenne) Erik Aliana (cantante y multi-intrumentista de Camerún) y Lansine Diabte (ejecutante del balofón, una especie de Marimba) nacido en Ghana.
Un trabajo con mucha variedad emocional. Algunas piezas cómo “Kobugi King” tienen un sonido que podría ser catalogado como chill out, pero otras como Anansi o War Bussines tienen más distorsión y fuerza. Es inevitable asociarlo con el afrobeat de Fela Kuti o cierta música afrolatina de vanguardia, aunque también se perciben influencias hip hop.
El primer tema (Jajinmori), pese a incluir el balofón, está inspirado en una pieza tradicional coreana. Bastante curiosa la pieza Anhci Bale Game, minimalista, con sonidos de electrónica retro, y a compás de 6/8.
Importante: todos los instrumentos son ejecutados en vivo. No hay samples ni secuencias electrónicas.
Disponible en CD y LP, pero también en plataformas digitales, incluyendo Bandcam. Las copias de la versión en vinil vienen firmadas por el músico.
Cuenta la historia que, cuando Clapton era Dios, dos músicos más parecían disputarle la corona. En todo caso, el gran Eric podía ser el rey de las seis cuerdas, pero estaba acompañado de dos grandes virtuosos que parecían sacados del Olimpo. Uno de ellos era el baterista Ginger Baker.
Con The Cream, agrupación en la cual figuraba también el bajista Jack Bruce, comenzaba una era no sólo para el rock inglés, si no mundial.
Los tiempos de la primera invasión británica, con su sonido beat de Liverpool o la onda "mod" de los primeros The Who había quedado atra´s. El blues eléctrico, tocado aun con más electricidad, daría paso a géneros como el rock duro y el heavy metal.
Pero Baker no se quedó allí. Aunque no era un recién llegado a la movida musical, su leyenda aun comenzaba. Luego vendrían Blind Faith (la "super" banda donde figuró también junto a Clapton, acompañado de Steve Winwood y Rich Grech), además de innuberables proyectos donde fungió de líder.
Interesantes también son sus colaboraciones con músicos cercanos más al jazz y a la world music que al rock, como ocurrió con el nigeriano Fela Kuti, con quién grabó el álbum Live! (1970).
Su interés por el continente negro lo llevó a instalar un estudio en Lagos, capital de Nigeria, experiencia documentada (junto a su viaje por el Sahara) en el documental "Baker in Africa".
Adicionalmente, colaboró con diversas bandas, artistas y proyectos, a veces como miembro fijo, otras como músico invitado, tales como PIL (liderizados por John Lydon, ex Sex Pistols), Andy Summers (The Police) y la banda Hawkwind.
Hoy, tras ocho décadas de existencia, Ginger Baker abandona este mundo. Recordemóslo con tres de sus mejores momentos
Una de las canciones más conocidas de Cream, junto a Sunshine of love.
Con Fela Kuti, el papá del Afrobeat.
Su virtuosismo jazzístico no le impidió simplificar su sonido para acompañar a John Lydon en tres de las canciones de este trabajo de PIL (Public Image Ltd). A veces es menos es más. Su golpe de batería simple resulta preciso.
El Afrobeat, género creado en los años ´70 por el nigeriano Fela Kuti, es recreado de manera óptima por una agrupación suramericana, oriunda de un país donde la herencia africana es prácticamente inexistente. Ello no ha impedido que sus integrantes logren dominar el género a la perfección, siendo apadrinados incluso por veteranos exponentes del continente negro.
Newen Afrobeat han vinculado este sonido, mezcla de jazz, funk y folklore africano, con la causa mapuche, encontrando un nexo extra-musical común: la resistencia cultural y política.
En esta ocasión haremos una revisión de los tres primeros trabajos de esta agrupación , una de las mejores de la pasada edición chilena del festival Lolapalooza.