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domingo, 19 de octubre de 2025

Tutmonda Recomienda: Thee Nameshakes, el rock de los bares en 45 RPM


Unos lloran porque "ya no existen bandas cómo las de antes". Otros porque "El Conejo Malo" cantará dentro de tres meses en un torneo deportivo qué el resto del mundo no ve. Nosotros preferimos hacer algo más productivo: buscar nuevos artistas, ubicados en los cinco continentes, para darlos a conocer en nuestra emisora.

El mundo es más qué reggaetón, y así cómo hoy hay propuestas innovadoras propias de éste siglo XXI, también existen excelentes músicos cultivando sonidos más tradicionales, logrando qué las nuevas generaciones sientan una experiencia auditiva en vivo similar a la de sus padres o abuelos. Lo mejor es qué, aunque rinden tributo a tiempos pasados, también actualizan los estilos de antaño con composiciones propias, y lo conectan muy bien con su idiosincracia.

Un ejemplo lo tenemos en la agrupación barcelonesa The Nameshakes, un grupo con veteranos de la escena garagera local qué pasea por sonidos cómo el rythm and blues o el pub-rock, con un un EP debut tan pero tan bueno que dan ganas de comprar alguna de las copias 45 RPM o CD disponibles, poco importa si lo puedes oir online en la página bandcamp de su disquera. Así de bien suena esta joya.

Algo qué tienen los grupos españoles en general (Y nos disculpan los catalanes, vascos, gallegos etc. por meterlos en un mismo saco) es qué suelen tomarse tan en serio los géneros musicales qué captan su escencia. LLegan a sonar cómo auténticos grupos de blues o rockabilly aunque no sean del sur de los Estados Unidos. Pero en este caso la influencia es posterior: el de grupos británicos cómo Dr. Feelgood, quienes también bebieron de todo ese acervo musical sentando las bases para la entonces próxima revolución punk. No es casualidad qué los Nameshakes hagan su merecido homenaje al combo inglés con una versión del clásico Drives me Wild. Igual hacen con La Ruta, grupo de power pop asturiano de los '90.

Fuera de los covers, las dos canciones propias (ambas en castellano) tienen calidad. Una sirve para darle título al disco, y otra es el corte promocional. Síganlos por las redes sociales para enterarse de próximos lanzamientos.

Escucha nuestra emisora online para conocer más propuestas interesantes.


 

lunes, 2 de octubre de 2023

Altopana inaugura el ciclo Zona Nuevas Bandas el 7 de octubre

 Hasta el 25 de noviembre se extiende este evento en el que también participarán Fakboi,Los Delorean, Nomásté, Laurence, Claudia Rojas y Srta Cometa, entre otros.La Inauguración será en La Quinta Bar de Las Mercedes (Caracas). 



Por Prensa Altopana

Altopana Power Trio con Srta Cometa como invitados especiales van a abrir este sábado siete de octubre el ciclo de conciertos Zona Nuevas Bandas, que el Festival Nuevas Bandas (FNB) va a estar realizando todos los sábados a las 8 pm hasta el 25 de noviembre en La Quinta Bar de Las Mercedes con entrada libre.


En el mismo van a participar también varias agrupaciones ligadas al FNB como Fakboi, coganadores (empatados con Cunaguaro) de la edición 2023 celebrada en agosto; Los Delorean, triunfadores de la edición 2022 (por igual en un empate, con Capitán Mostacho) y Nomásté, Laurence y Claudia Rojas, que compitieron en el festival, entre otras que luego se anunciarán.

Altopana nació en 2004 cuando los hermanos Roberto (baterista) y Gabriel (guitarrista y cantante) Carabeo Beyer tenían 14 y 12 años respectivamente. Desde entonces han mantenido esta actividad a la par de sus carreras profesionales (el primero es administrador y publicista y el segundo abogado especialista en propiedad intelectual), lo que ha dado como fruto cuatro discos: “Poder del Amor” (2006), “Sin Explicación” (2009), “La Pasión Está en tus Manos” (2015) y “Dopamina” (2019), amén de múltiples presentaciones en Inglaterra (Londres y Bristol), España (Madrid, Barcelona, Sevilla, Málaga, Toledo, Tarifa y Tenerife), las urbes más importantes de la  Florida estadounidense y, por supuesto, en su Venezuela natal en la capital y el interior. 


Con todo llevan 165 toques aquí y 59 en el extranjero.

En 2007 ganaron los Premios Urbe (los recordados Perros Verdes) como Banda Revelación del Año y Mejor Disco con su inaugural "Poder del Amor".

Este power trio de hard-rock que mucho le debe a los grandes tríos de los años 60, como Jimi Hendrix Experience y Cream, y se completa con el bajista Pablo Fernandes, comenzando este año -el 29 de enero- se presentó en el evento "La Bendición de las Motos" en la plaza Alfredo Sadel de Las Mercedes, el 4 de febrero en el Retro Bar de San Antonio de los Altos, el viernes 9 de junio en el Centro Cultural  BOD de La Castellana en el marco del Circuito Nuevas Bandas Región Capital, el siguiente 16 en La Terraza de Santa Mónica y el sábado 5 de agosto en el mencionado FNB 2023 ante unas cinco mil personas.

En estos momentos el grupo y sus tres integrantes compiten en varios renglones para los premios Metal Hecho en Venezuela que tendrán lugar en noviembre.

Por su parte, Srta Cometa es un quinteto que si bien nace en 2012, tras varias transformaciones y cambios de músicos viene a ser en 2018 cuando empiezan a ser más visibles, sobre todo tras la pandemia. Se trata de una banda bien montada y con muy buena base sonora que navega entre el pop y el rock con Daniella Morales al frente y cantando junto a varios solventes instrumentistas, como lo son los experimentados rockers Víctor Hugo Mendoza (Spias, Plomo) en teclados y guitarra, Claudio Leoni (Spias, KP 9000, Pacífica, Babylon Motorhome, Onechot, Los Domingues, Miguel Noya, Plomo) en batería, Pedro Juárez (Los Domingues, Budú, Onechot) en teclados y Daniel Romero (Negus Nagast, Onechot, Miguel Noya) en bajo.

Las redes sociales de Altopana son en facebook: Altopana Power Trio, en su canal YouTube con el mismo nombre y en instagram @altopana_powertrio

martes, 5 de julio de 2022

Sweet Home Churuguara: recital de Yátu en Terras Beer Lacaza (02/07/2022)


Del punk al blues. De Churuguara a Caracas. Así sonó la presentación más reciente de este rockero nacido casi en los médanos.

Texto: Ernesto Soltero

Fotos: Pisirila Hoch

Habíamos visto un par de semanas antes a Yátu tocando en el CELARG (Casa Rómulo Gallegos, Caracas) sólo con la compañía de sus seis cuerdas. Pese a la ausencia de otros instrumentos, al falconiano sólo le habían bastado su guitarra y su voz para envolver al público.

En aquélla ocasión sentimos que el cantautor no necesitaba más músicos. Sin temor a exagerar, su estilo nos había recordado un poco a bluesistas como Robert Johnson, capaces de llenar espacios haciendo trucos con su instrumento. Los charrasqueos percusivos parecían remplazar a la batería. La guitarra a veces sonaba como si fueran dos guitarras.

No obstante, pese a la magia, nunca está de más probar con otras sonoridades ¿Cómo se hubiese escuchado a Robert Johnson de haber contado con el respaldo de una potente agrupación eléctrica? Y si nos vamos al folk ¿Cómo hubiésemos oído a Woodie Guthrie en la misma situación?

En sus inicios, en los ´80, Yátu formó parte de las dos primeras agrupaciones punk-rock venezolanas. En los ´90 experimentó con otros estilos más acústicos a través de grupos como La Hermandad. Hoy se dedica más a la música anglosajona de raíces, alternando el formato solista con el formato grupal. La noticia nueva era una próxima presentación del  intérprete con el respaldo instrumental de la banda post-punk Interzona ¿Cómo sonaría esa mescolanza? Eso debíamos escucharlo.

Antes del blues, post-punk

Y Yátu, efectivamente, se presentó con Interzona como acompañantes. Ocurrió el sábado 2 de julio, en un evento en el cual esta última banda tocó también su repertorio propio. Otra agrupación caraqueña, de la misma tendencia, salió también a escena ese en el mismo concierto: Agente Extraño.

El espectáculo, pautado para las 5pm, no comenzó en el horario estipulado. A esa hora apenas se probaba sonido, llegaban los primeros clientes al establecimiento, mientras se iban probando equipos y consolas. A su vez, el público bebía unas buenas cervezas artesanales y escuchaba a los clásicos del rock en español.


Interzona

No fue hasta pasadas las 8 de la noche que empezó el evento. Se montó Interzona, esta vez en formato dúo, sin bajista. Raúl en la voz y la guitarra. Lizardo en la batería. Algunas secuencias electrónicas acompañaban al grupo, cuyo estilo recuerda un poco a bandas como The Cure o Sentimiento Muerto, aunque con letras más orientadas a temas filosóficos, las cuales se entendieron perfectamente gracias a una buena ecualización. Una buena propuesta para una audiencia poco habituada a ese tipo de contenido o estilo musical.


Luego vino el turno de Agente Extraño, banda liderizada por Ernesto Cuerdas Duras, dando posiblemente una de las mejores presentaciones de su carrera. Con la alineación actual suenan menos metaleros y más punk, con unos riff cercanos al rock de garaje.

Agente Extraño

Los “Agentes” sorprendieron no sólo con sus canciones propias de temática política o social, sino también con versiones de grupos como Radio Clip, Sentimiento Muerto y Héroes del Silencio, las cuales suenan más agresivas en comparación con las originales, aunque respetando la estructura rítmica y melódica. 

Momento destacable fue  la interpretación de la canción Inanición, de temática contestataria, junto a Jonnathan Leal, guitarrista de la agrupación Starswims. La audiencia se preparaba para el plato fuerte de la noche.

Churuguara Blues

Luego de un par de horas de recital le tocaba el turno de Juan Bautista López, mejor conocido como Yátu. En horas más tempranas lo habíamos visto probando sonido tan sólo con la compañía de su hacha de seis cuerdas, lo cual nos hizo dudar si de verdad se presentaría con el respaldo de otros músicos. La interpretación en solitario de la canción “Churuguara Blues”, en homenaje a su pueblo natal, nos hizo creer, momentáneamente, que se presentaría sin compañía.

Afortunadamente nos equivocamos. Mientras Yatu tocaba sentado, los integrantes de Interzona iban conectando el bajo eléctrico y a su vez iban ocupando la batería, dejando claro que lo que venía era un power trío con ganas de tocar duro. Yatu fue abandonando su silla, y haciendo algunos solos para llamar la atención del público.


No hubo nada de punk-rock o post-punk en el repertorio. La mayoría de los temas sonaron bastante orgánicos. Lejos del sonido ochentero de La Seguridad Nacional (banda con la cual Yátu alcanzó notoriedad en la movida venezolana de la época) o Interzona, la unión entre estos músicos nos recordó más bien a cosas como el blues-rock de los ´60 o ciertas bandas españolas de los ´70,

Pocas veces se habla de las dotes guitarreras de Yátu. Se le ha estereotipado, a pesar de su versatilidad, como un músico punk. Pero es seguramente uno de los pocos que realmente domina la técnica del rock´n´roll y entiende el blues. Es capaz de impresionar a gente poco familiarizada con su trayectoria o con su género musical, añadiendo además ciertas dotes histriónicas y performancísticas.

Imposible no recordar también a grupos venezolanos como La Misma Gente, agrupación con cierta notoriedad en la década de los ´80  por su peculiar propuesta, catalogada en su momento como “hard rock criollo”. Las letras con temáticas cotidianas e incluso el tono de voz hacen que tanto Yatu como Petete (voz de La Misma Gente) le den sabor venezolano a géneros tan foráneos, o mejor dicho, tan norteamericanos, como el blues o sus derivados rockeros.

Cabe agregar que, a pesar de que durante los ´80 agrupaciones venezolanas como La Seguridad Nacional y La Misma Gente se encontraban en aceras distintas, también es cierto que en los orígenes del punk hay también rock´n´roll y poesía, en especial si hablamos de grandes cantautores como Lou Reed o Patti Smith, sin mencionar grupos ibéricos como Ilegales o Siniestro Total, las cuales, al igual que Yatu, redescubrieron estilos como el rockabilly o el blues eléctrico.

Volviendo al tema de Yátu, debemos cerrar diciendo que lo suyo fue una presentación memorable, para la historia, en la cual el cantautor supo cautivar, gracias a su carisma,  a un público que en su mayoría ignoraba su trayectoria o desconocía gran parte de las canciones. Una demostración, además, de que existe público el cual, sin importar la edad, está abierto a oir algo más que éxitos radiales o temas bailables. Nuestro veredicto es que vivimos una noche de muy buen rock.

 

Ganando fans de las nuevas generaciones.


 

 

domingo, 13 de junio de 2021

Efemérides: 13 de junio, el Woodstock venezolano.


Un 13 de junio, pero de 1970, se realiza en Caracas, en la Concha Acústica de Parque Del Este, el 1er Festival de Rock Venezuela, conocido coloquialmente como “Festival de las Flores”.

Desde mediados de los ´60 el movimiento hippie se había propagado, desde la costa este de Estados Unidos, al resto del mundo, aunque con mayor incidencia en el hemisferio occidental.
Latinoamérica no fue ajena a la influencia de ese movimiento espiritual, político y musical el cual, a pesar de identificarse con la llamada “nueva izquierda” tampoco fue bien visto por las autoridades de los países socialistas.
Sonidos como el rock ácido, la psicodelia y el folk-rock fueron la banda sonora de una generación que protestó contra la intervención norteamericana en Vietnam, pero también contra la invasión soviética – al menos en Europa del este – en el caso de países como Checoslovaquia.
Adicionalmente, la realización de festivales masivos como Woodstock ´69, así como la distribución en los cines de su respectivo documental, trajo como resultado la réplica de eventos similares en el resto de mundo, lo cual incluyó, por supuesto, a países como Venezuela.
El 1er Festival de Rock Venezuela no logró completar su cronograma debido a la suspensión drástica por parte de los cuerpos represivos del Estado. No obstante, logró mostrar al público (calculado entre 12mil y 20mil espectadores) a cuatro de las agrupaciones más emblemáticas de la escena hippie local.
Compartimos con Uds. este interesante material cortesía de la fundación La Historia del Rock en Venezuela=> http://bit.ly/VeneRock70. Abajo: video de la agrupación Tsee Muds (fechado erróneamente en 1969) que cuenta con imágenes del evento, aunque con sonido de estudio.



miércoles, 11 de diciembre de 2019

Escombros Sonoros: improvisación y disonancia.



Escombros Sonoros es un ciclo dedicado al performance y la música de vanguardia. Tutmonda estuvo en la tercera sesión de esta serie de eventos, caracterizada, como siempre, por la espontaneidad de sus propuestas.




Insolación (Zigmunt Cedinsky, 2019)


Algo interesante está ocurriendo en Caracas.




Todo empezó hace unos meses - o quizás unos cuantos años - cuando un grupo de artistas, liderados por el cineasta, y creador multifacético, Zigmunt Cedinsky, comenzaron a mezclar, en un solo evento, diversas manifestaciones culturales.


Así, empezaron a escenificarse montajes en los cuáles se fusionaron el arte corporal, la vanguardia sonora, la poesía y los recursos audiovisuales, siempre con un elemento común: la improvisación.


Heysell Leal/Job Tajha (Improvisación libre, 2019)
Escombros Sonoros deriva de Teatros Automáticos, colectivo de artes escénicas nacido a principios de siglo, que tiene, en su currículum, experiencias como las Intervenciones sonoras en 35 mm, las cuáles, tal como indica su nombre, se basan en la ejecución de música experimental en vivo, y de forma espontánea, sobre clásicos del 7mo arte.


El ciclo Escombros Sonoros es la propuesta más reciente de este colectivo artístico. Se enfoca más en la experiencia auditiva, aunque sigue conservando elementos como la danza o la lírica poética. Lo audiovisual pasa a segundo plano, y es usado sólo ocasionalmente.

Las primeras experiencias

El primer evento del ciclo Escombros Sonoros se llevó a cabo en agosto de este año, en un teatro de Parque Central. El cartel anunciaba ya lo que sería una constante en ediciones posteriores: la comunión de géneros como el blues y el jazz, caracterizados de por si por la espontaneidad, con cierta experimentación sónica vanguardista (y eléctrica), heredada de movimientos como el futurismo italiano o de músicos como John Cage.


Dos meses después, tras el éxito de la primera edición, se realizó un segundo encuentro, añadiéndose, en aquélla ocasión, ingredientes que se repetirían posteriormente, tales como la poesía y el performance.


Estos componentes escénicos se repetirían en la tercera entrega del ciclo, y prometen ser una constante en próximas presentaciones.



Adrián Arias Pomontty (Performance poética, 2019)
Escombros Sonoros 3

Para el tercer capítulo de la muestra, se escogió un sitio más grande, quizá algo controvertido en tiempos de polarización política, aunque perfecto como locación: el centro cultural Casino CCS, ubicado, tal como indica su nombre, en una antigua casa de apuestas y juegos de azar.  Nada queda de aquel ambiente relacionado con las ruletas o las máquinas traganíqueles, excepto, por supuesto, su estructura arquitectónica original.


Aunque la convocatoria estaba pautada para las 3 pm, no fue hasta más de una hora después en la que el acontecimiento realmente comenzó.



Adrián Arias Pomontty (Performance poética, 2019)
Su inicio se dio con tres montajes en la terraza del recinto, escenario que resultó tan insólito cómo interesante.


No pudimos evitar recordar algunos episodios de la historia del rock, como aquel célebre concierto de despedida de The Beatles en el tejado del edificio Apple Corps, cuando los cuatro de Liverpool (pese a lo melodiosas de sus canciones) vieron interrumpido su recital gracias a una intervención policial.


Pero Caracas es una ciudad muy bulliciosa. El ruido de las guitarras disonantes pasa desapercibido por culpa de factores como los vehículos automotores o el reggaetón de los buhoneros. Es una metrópolis tan ruidosa como el Detroit de Iggy Pop.


Fue precisamente sobre el tejado donde hubo mayor presencia de ingredientes escénicos. Elementos como los ductos de aire acondicionado, así como una inusitada rampa patinetera sirvieron de soporte para que Heysell Leal y Anahís Monges (artistas de danza y performance) hicieran movimientos corpóreos, en sintonía con las frecuencias auditivas.


Inicialmente sonaron dos guitarras, a cargo de Alvaro Partidas y Job Tahja, con frecuencias por un lado producto del azar, y por el otro, producto de un dominio consciente en el arte de hacer ruido. Más allá de alguna que otra variante, ese tipo de sonoridad, nacida cuando el punk redescubrió las vanguardias musicales del siglo XX, fue la que predominó en el resto de la velada.


Marek Jan Wesolowski (Improblues, 2019)
A ese cóctel de sonoridades eléctricas se unieron las secuencias y samples de Juan Ávila (Juan5Miedo) y el mismo Zigmunt Cedinsky, quienes incluyeron esos “beats” de una manera poco convencional, alejados de cualquier referencia a la electrónica de discoteca.


Fue precisamente Zigmunt Cedinsky, el organizador, quién cerró este primer acto, con un performance titulado Insolación, para el cual contó con la colaboración de Sainma Rada. Posteriormente Zigmunt intervendría en otra de las presentaciones.


Escenario 2: Tarima interna


El resto de la jornada transcurrió dentro de un espacio más cerrado, y se extendió hasta el anochecer. Inicialmente comenzó con dos propuestas más centradas en la poesía, y curiosamente, vinculadas con lo tecnológico y lo científico. Adrián Arias (Guachimán) recitó un poema llena de analogías cibernéticas y pensamientos sobre la materia. Su rostro, enmarcado dentro de un monitor de computadora, reforzaba su texto.


Giuliano Salvatore, por otra parte, mostró algo un poco más denso, más parecido a una conferencia sobre biología, respaldado por imágenes de células o micro organismos. Una charla que se dio mientras sonaban las notas disonantes de una guitarra electrificada.



Pablo García (Improjazz, 2019)
Posteriormente vino el momento del blues y del jazz. Marek  Wesolowski, conocido multi-instrumentista, acompañó la representación escénica de Rafael Jiménez. Entre ambos deconstruyeron el blues, sacándolo de sus escalas y acordes convencionales, reduciéndolo a gritos y sonidos eléctricos viscerales, obtenidos estos últimos gracias a una guitarra hawaiana distorsionada. Todo eso mientras Jiménez hacía gestos y movimientos corporales acordes a la experiencia sonora.


Pablo García, saxofonista de free-jazz, continuó con una improvisación acompañada del bajo de Job Thaja, quien ya había participado en dos de las propuestas anteriores, aunque como guitarrista. Sonó bastante experimental, como un cruce entre John Coltrane o el material más atípico de Jaco Pastorius. Una puesta en escena en la cual, a pesar del rudio, hubo también mucha técnica instrumental, muy en la onda del jazz de vanguardia.


La clausura estuvo a cargo de Juan5Miedo, quién se encargó de crear una atmósfera psicodélica, utilizando guitarra, sintetizador y algo de secuencias electrónicas. Con el apoyo de los visuales de LITH10, creó una verdadera burbuja sonora dentro de la cual sumergió al público asistente.

Rafael Jiménez (Improblues, 2019)

Próximos eventos


Tras tres convocatorias, Escombros Sonoros ha encontrado una recepción bastante positiva, y promete repetirse indefinidamente para 2020.  La última presentación de este año está pautada para el viernes 13 de diciembre, a las 4pm, en Casino CCS, y tiene un costo de 2$ (o su equivalente en moneda local).


Para quienes asistan por primera vez al recinto, pueden llegar hasta la avenida Urdaneta, a la altura de la Candelaria, y buscar el edificio que está frente al Banco Exterior. Quienes se movilicen a pie, pueden llegar fácilmente desde la estación del metro Parque Carabobo.





domingo, 6 de octubre de 2019

Adiós, Ginger Baker.

La imagen puede contener: 1 persona, tocando un instrumento musical, en el escenario, concierto, noche e interior
Cuenta la historia que, cuando Clapton era Dios, dos músicos más parecían disputarle la corona. En todo caso, el gran Eric podía ser el rey de las seis cuerdas, pero estaba acompañado de dos grandes virtuosos que parecían sacados del Olimpo. Uno de ellos era el baterista Ginger Baker.

Con The Cream, agrupación en la cual figuraba también el bajista Jack Bruce, comenzaba una era no sólo para el rock inglés, si no mundial.

Los tiempos de la primera invasión británica, con su sonido beat de Liverpool o la onda "mod" de los primeros The Who había quedado atra´s. El blues eléctrico, tocado aun con más electricidad, daría paso a géneros como el rock duro y el heavy metal.

Pero Baker no se quedó allí. Aunque no era un recién llegado a la movida musical, su leyenda aun comenzaba. Luego vendrían Blind Faith (la "super" banda donde figuró también junto a Clapton, acompañado de Steve Winwood y Rich Grech), además de innuberables proyectos donde fungió de líder.

Interesantes también son sus colaboraciones con músicos cercanos más al jazz y a la world music que al rock, como ocurrió con el nigeriano Fela Kuti, con quién grabó el álbum Live! (1970).

Su interés por el continente negro lo llevó a instalar un estudio en Lagos, capital de Nigeria, experiencia documentada (junto a su viaje por el Sahara) en el documental "Baker in Africa".

Adicionalmente, colaboró con diversas bandas, artistas y proyectos, a veces como miembro fijo, otras como músico invitado, tales como PIL (liderizados por John Lydon, ex Sex Pistols), Andy Summers (The Police) y la banda Hawkwind.

Hoy, tras ocho décadas de existencia, Ginger Baker abandona este mundo. Recordemóslo con tres de sus mejores momentos





Una de las canciones más conocidas de Cream, junto a Sunshine of love.




Con Fela Kuti, el papá del Afrobeat.



Su virtuosismo jazzístico no le impidió simplificar su sonido para acompañar a John Lydon en tres de las canciones de este trabajo de PIL (Public Image Ltd). A veces es menos es más. Su golpe de batería simple resulta preciso.

viernes, 31 de mayo de 2019

Especial Blues (Antesala a concierto de Soto Blues Band)


Este sábado 31 de mayo, a la 1pm (hora de Venezuela) les traemos un especial dedicado al género negro estadounidense por excelencia, con permiso del jazz: el blues.

Tal como sucede con este tipo de música, este episodio tiene una estructura, pero hay espacio para la espontaneidad y la improvisación. 

Entrevistamos, casi en tarima, al músico Eduardo Soto, conocido por su trabajo en la Soto Blues Band, además, colocamos músicos de distintas tendencias  y países que han experimentado con este estilo afro-norteamericano.

Escúchanos hoy sábado, a través de la señal cibernética de Humano Derecho, en los siguientes horarios: 1pm (Venezuela) 12pm (Colombia) 2pm (Argentina) 1pm (Chile) 12pm (México) 7pm (Islas Canarias) 8pm (España) 

Además te recordamos, si vives en Caracas o en zonas aledañas, que este fin de semana se presenta Soto Blues Band en la sala Cabrujas de Los Palos Grandes, en el municipio Chacao. 5pm el sábado y 3pm el domingo. Compartimos el flyer contigo. Puedes escribir en el muro del evento en facebook.


domingo, 30 de diciembre de 2018

Top 8 ("El Topocho") Lo mejor de 2018



Finaliza 2018, y se nos dificulta hacer una selección con lo mejor del año. Hablar de los mejores discos de world music o la fusión, sin tener la capacidad verdadera de escuchar toda la música hecha en el mundo, ya que cada día se suben miles de canciones a internet, puede ser una tarea tan arbitraria como soberbia. 

Pero este año conseguimos cosas increíbles. Algunas nos llegaron por correo. Otras las encontramos sólo por querer saciar nuestra curiosidad. No negaremos que algo de música mainstream nos llegó a impresionar. En nuestra selección hemos incluido también material el cual, aunque fue publicado antes de este año, tuvo un impacto posterior, al menos para nosotros. 

Koby Israelite - Blues From Elsewhere

Un álbum en el cual la música klezmer y otros sonidos más cercanos al medio oriente se mezclan con acordes y ritmos propios del sur de los Estados Unidos. A veces la fusión va más allá, y se incluyen también elementos de la electrónica dura, pero siempre con predominio de sonidos rurales de oriente y occidente. La versión que se hace de Bob Dylan, con la colaboración de la británica Annique, es para algunos, mejor que la original.

Koby Israelite, nacido en Israel, es un músico capaz de componer y ejecutar varios instrumentos. Aunque este disco no es de 2018, si no de 2013, es su último trabajo hasta la fecha. Nunca es tarde para reseñar cierto material, sobre todo si merece mayor difusión.


BCUC - Emakhosini

¿Está en África el futuro del rock? Desde Soweto, Suráfrica, nos llega una agrupación que no tiene guitarra eléctrica, pero le da un enfoque moderno a su música ancestral. Con sólo tres canciones, dos de las cuáles duran más de 15 minutos, BCUC logran crear una obra que nos engancha de principio a fin y que sólo tiene un defecto: su mejor pieza no tiene la extensión que piden las emisoras comerciales.

Voces negras armonizadas, percusión y bajo eléctrico son los recursos necesarios para crear un disco hipnótico, con espíritu punk y atmósfera psicodélica.



Songhoy Blues - Résistance

Otra joya salida del continente negro, en esta ocasión de Malí. Herederos de una tradición en la cual se fusiona el blues eléctrico con la música tribal de ese país, los Songhoy Blues han llegado más lejos con su propuesta, al tocar en grandes festivales como Glastonbury y grabar colaboraciones con cantantes de rock como Iggy Pop. En el caso de este disco, se inclinan también por propuestas más bailables como el soul o el funk.

Elvis y Los Beatles se apropiaron del rock, pero grupos como Songhoy Blues hacen que Jimi Hendrix aplauda desde el más allá. 



The Lani Singers - Pepera

No pudimos escuchar el álbum entero. Pero este single nos llegó este año procedente del sello Dancing Tutle Records y nos impactó. Los Lani Singers son una pareja de esposos de Papua Occidental, territorio dominado por Indonesia, país el cual no se conforma con el dominio territorial sino que amenaza con destruir la cultura autóctona de esa región. En su afán por preservar su identidad, Benny y Maria Wenda, marido y mujer, han sido condenados al exilio.

Una canción melancólica,  de instrumentación y armonía sencilla, con instrumentos acústicos que, aunque de orígen occidental, se han integrado a un pueblo que lucha por seguir existiendo.




Ya Tosiba - Love Party

La música electrónica puede ser tan amplia como la música misma. No obstante, en el ámbito masivo, está dominada por géneros bailables poco experimentales, lo cual nos hace extrañar viejos tiempos, algo paradójico en un género tan futurista.

La fórmula de Ya Tosiba es también paradójica, y ha sido explorada por los mejores exponentes de la fusión tecnológica: hay que hurgar en las raíces ancestrales.
Una reseña más larga y más completa sobre el disco fue publicada en este blog durante el año, además, se le dedicó un episodio especial en el programa de radio.




Etenesh Wassie/Mathieu Sourisseau  - Yene Alem

Etenesh Wassie es una cantante etíope formada en el Etio-Jazz, género musical hibrido nacido en los ´50, fusionando la música autóctona de su país con el gran estilo negro norteamericano. Por segunda vez graba con Mathieu Sourisseau, bajista (y guitarrista) francés involucrado con otras agrupaciones de jazz fusión y jazz de vanguardia del país galo, el cual además enriquece su propuesta con influencias del rock alternativo.

El resultado es un álbum en el cual, con ayuda de la cellista Julie Läderach, se logra crear una atmósfera de tensión entre géneros muy distintos, con melodías vocales atípicas para los oídos occidentales,  las cuáles nos llevan a terrenos sonoros, para nosotros desconocidos, con un bajo que, aunque acústico, llega a sonar distorsionado y disonante.




Yom & Florian Marle-Ouvrard - Prière

Fabuloso álbum en el cual dos músicos de culturas distintas, aunque conocidos por experimentar con sus instrumentos, se unen para crear una pieza maestra equiparable, a nuestro juicio, con los grandes clásicos de la música académica.

Este trabajo fue reseñado, de manera más detallada en nuestro blog, y aquí pueden leer la reseña completa.



Rosalía - El Mal Querer

El último de esta lista (que no está organizada, necesariamente, por orden de preferencia) es un trabajo bastante masivo, con una repercusión que lo llevó a incluso a los Grammy Latino, sin carecer por ello de mérito, más bien todo lo contrario.

Las grandes audiencias cada vez se alejan más del disco como formato. Los jóvenes prefieren escuchar una colección caótica de mp3 o hacer selecciones en streaming que tomarse la tarea de escuchar al menos una decena de temas de algún cantante o grupo. sobre todo si no se trata de singles. Pero Rosalía (con ayuda de EL Guincho) lo ha conseguido. Logró la hazaña de poner a lo millenials a escuchar un álbum entero siendo, además, un trabajo conceptual. Lo logró, en pleno 2018.

La mezcla de cante flamenco con música moderna no es nada nuevo. En la historia de la música están los hallazgos del rock andaluz o el gipsy funk. Pero en este caso se trata de una fusión quizá más homogenea. Algunos consideran que hay algo de trap. Nosotros lo vemos como música flamenca auténtica hecha con sonidos del siglo XXI. También fue reseñado en este blog.




Puedes ver y escuchar la lista completa de youtube a través del siguiente enlace