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lunes, 1 de septiembre de 2025

Melodía y Furia Extrema: Así sonó el Classic Metal Fest 2025



El festival, realizado el pasado 30 de agosto, trajo una descarga brutal de energía y decibeles. Teatrex se convirtió, por un día, en el epicentro del metal venezolano.


                                                                                                                                                                                                                                                       Textos: Ernesto Soltero

Fotos: Paco Kurosawa


Tras un hiato de un año, regresó, en su tercera edición, el Classic Metal Fest.


Desde principios de año estábamos entusiasmados con un prometedor cartel, el cual incluiría un cierre con la agrupación Grand Bite, en el marco de su gira por el 45 aniversario. Un evento que contaría, además, con la participación de bandas como Vhill (representantes de Venezuela, y el norte de Suramérica, en el Wacken Fest), Birongo (un “súper grupo” de death metal con miembros de Krueger y Natastor) o Factor Mental, agrupación de nü metal fusión que consiguió miles de seguidores (y también detractores) hace más de dos décadas.

A la oferta se sumaron Arkángel (otros fundadores del metal venezolano), Ravenous Feast (banda heavy con miembros del extranjero) y Ashes, otros exponentes de la onda death metalera.

A diferencia de la edición anterior, hubo menos variedad en cuanto a subgéneros. Estilos como el hard rock, así como las variantes industriales o alternativas, estuvieron ausentes. No obstante, la decisión de incluir una concisa selección de grupos con bastante trayectoria, o al menos con cierta jerarquía, en una sola jornada, fue bastante acertada. Este factor, sumado al descuento por la compra de dos entradas, contribuyó a la taquilla, logrando llenar casi todas las butacas de la sala Teatrex.

Reconociendo el magnífico esfuerzo hecho por la producción del show, el retraso de tres horas en el inicio del evento trajo como consecuencia el cierre de puertas casi a la medianoche, algo chocante para quienes acostumbran a desplazarse por medios de transporte de precio accesible con horario restringido, como por ejemplo el Metro de Caracas. No obstante, no viene al caso quejarse. Fue el precio a pagar por una brutal, necesaria y terapéutica descarga sonora.

Factor Mental: Cuando el “Joker” es el alma de la fiesta

La primera agrupación en montarse en tarima fue Factor Mental, quienes 25 años atrás llamaron la atención de una nutrida base de seguidores mientras eran criticados, en su momento, por los puristas de la escena metalera, rechazándolos tanto por sus tendencias comerciales como por el uso de ritmos tropicales, olvidando que el nü metal también tuvo una fase underground y que grupos como Sepultura o Laberinto ya habían mezclado lo pesado con lo latinoamericano.

A esa mescolanza de samba con ritmos alternativos y pesados se suman actualmente sonidos más orientados al heavy metal, como los tonos agudos logrados por el cantante Felipe Nevado, o los solos ocasionales de guitarra, inusuales en el género nü metal.

Felipe aprovecha además el característico maquillaje de la banda para efectos histriónicos. Llega a recordar un poco al “Guasón” de Joaquin Phoenix, solo que sus chistes sí causan risa. Aunque asume la posición de liderazgo en el grupo, es destacable la participación conjunta de todos los miembros para efectos teatrales y coreográficos. El percusionista, de origen brasilero, es otro personaje más de ese circo metalero. Núcleo Caraqueño, un rap metal de temática social, nos trajo un buen recuerdo. 

Ashes, el inicio de la tríada death

Posteriormente vino el turno de Ashes, una banda de death metal presente en la escena nacional desde 2009, parte de una generación posterior al metal alternativo. Debemos confesar nuestro escaso fanatismo por ese género, pero las tres propuestas presentadas, empezando por esta agrupación, no solo resultaron convincentes, sino que demostraron que no por tocar ese estilo debes sonar idéntico a otros grupos. En el caso de Ashes tienen una rabia y unas letras políticas cercanas al crossover thrash, aunque no solo tienen partes rápidas, sino también cambios bastante trancados. Son la clase de agrupaciones pesadas capaces de tocar en un concierto punk sin desentonar. Una presentación muy muy visceral.

Del cielo al infierno

Provenientes del oriente del país, y con un cantante canadiense, vino luego el turno de Ravenous Feast, más orientados al heavy clásico, cuyo estilo sirvió un poco para descansar de tanta “cabilla” y escuchar algo con más melodía. Un sonido lleno de buenos riffs más hechos para el meneo de melena que para encender un pogo. Sean De Boer, el vocalista, llega a recordar un poco a Halford de Judas Priest, tanto por su calva como por su indumentaria, aunque menos estático y más corto de estatura.

Pero el descanso auditivo no fue eterno. Las sonoridades épicas y armónicas dieron paso a una descarga continua de disonancias extremas no con una, sino con dos bandas seguidas, Birongo y Vhill, completando así la “tríada death”.



Con Birongo el bombardeo no solo fue auditivo sino también visual, con un performance digno del Marqués de Sade. Tres chicas enmascaradas y encadenadas, vestidas como infernales y voluptuosas sacerdotisas, se colocaron en distintos puntos del escenario mientras Carlos Sánchez, vestido como una especie de samurái oscuro con capucha bondage, disparaba sus líricas guturales con temáticas depravadas. El baterista es una máquina, bastante rápido y preciso, suena como si alguien programara una batería electrónica y la pusiera a mil por hora. Interesante la pieza con aires afrovenezolanos.

Más matraca...y luego los veteranos

Aun cuando Vhill tiene un par de años de trayectoria, fue la antepenúltima agrupación en tocar. Su participación en el Wacken Fest, meca de la música pesada a nivel mundial, luego de haber triunfado en un concurso de bandas regionales, fue seguramente el motivo para asumir tamaña responsabilidad.

No sonaron iguales a Ashes ni a Birongo, tienen su propio estilo, más basados en la rabia que en la velocidad. De no ser por el doble bombo o las voces monstruosas, podrían sonar a doom metal. Predominio de tonos graves, ausencia de solos (aunque se manejan los cambios de ritmo) y la incursión ocasional de atmósferas de teclado sampleadas con un laptop. El vocalista proyecta mucha seguridad y rudeza, lo pensarías bien antes de meterte con él.

A estas alturas solo quedaban un par de bandas por presentarse, ambas celebrando sus cuatro décadas y media de trayectoria artística, siendo pioneras no solo del heavy metal venezolano, sino de todas las variantes del rock pesado criollo: Arkángel y Grand Bite. Grupos legendarios que nos quitaron la espinita de no haber visto la reunión de Resistencia hace unos meses, aunque su line-up ha cambiado gradualmente con el paso de los años, manteniendo al menos a un integrante original.

Final épico

Hasta el momento, el evento había mostrado propuestas de una alta calidad sonora. Las dos bandas cabeza de cartel, precursoras del ala pesada del rock nacional, no podían ser la excepción. Con ellas nos quitamos la “espinita” de no haber visto, meses atrás, a la banda Resistencia, otros pioneros del heavy criollo.

Arkángel, agrupación que se mantiene viva gracias a los hermanos Picozzi (Giorgio y Giancarlo, batería y guitarra respectivamente), tocó un set bastante largo, de casi una hora, con temas de sus distintas etapas, aunque fueron las canciones de los tres primeros álbumes (los de la era Gillman) los que causaron mayor euforia en el público, logrando parar de sus butacas a la audiencia del teatro.

Douglas Rodríguez es un vocalista muy carismático y con buena técnica. Visualmente fue el único con una “pinta” metalera (los demás parecían sacados de un “Lollapalooza” noventoso). Una falla técnica (atribuida al ya cotidiano “bajón de luz”) paralizó la presentación por unos minutos, pero el grupo supo retomar su set con profesionalismo.

Por su parte, Grand Bite, agrupación que ha continuado gracias a la presencia eterna del guitarrista Andrés Guzmán, no decepcionó. Su set fue, de hecho, mejor que el de la edición anterior del festival, a pesar de que en aquella ocasión interpretaron temas de su primer disco (para muchos su favorito), Al Borde del Precipicio, el cual contiene los temas más clásicos de la banda, interpretados originalmente por un cantante (también bajista), Luis Miguel Pérez, que no sonaba tan heavy, pero sí con bastante personalidad.

Aunque todos son excelentes músicos, hay que hacer mención especial de Joseph de Luca (vocalista) y “Vampiro” Sanabria (bajista), quienes constituyen parte de la formación más estable que ha tenido la agrupación. De Luca, quien ya tiene dos décadas con el grupo, domina muy bien el canto heavy. En algún momento se hizo un popurrí con clásicos del rock pesado, y De Luca interpretó muy bien canciones de grupos como AC/DC o Black Sabbath, influyentes en los inicios de Grand Bite.

En cuanto a Luis Miguel “Vampiro” Sanabria, consigue lo imposible: destacar con su instrumento en un género donde el guitarrista líder, el vocalista y a veces hasta el baterista virtuoso suelen opacar a quienes tocan las cuatro cuerdas. Su bajo siempre está presente y adquiere protagonismo sin sobrecargar las canciones.

No obstante, aunque suene trillado, nada dura para siempre, y el show debía culminar en algún momento. Casi a medianoche cerraron el telón, dejando en nosotros una extraña mezcla de satisfacción e inconformidad.

El Classic Metal, en su tercera edición, no solo incluyó presentaciones en vivo, también hubo stands con venta de merchandising, alimentos y bebidas, permitiendo al público un poco de esparcimiento, así como la oportunidad de llevarse algún recuerdo, entre una presentación y otra.



jueves, 20 de junio de 2024

Resistencia sonora y Rock. La Chusma 89 en el Festival Nuevas Bandas 2024

 



El pasado 15 de junio La Chusma 89, banda de punk y noise-rock, ofreció una singular función en el circuito 2 del Festival Nuevas Bandas. Un recital lleno de ruido, protesta y también humor.


                                                                                                                  Texto y Fotos: Luna Henríquez

La banda de punk y noise rock caraqueño La Chusma 89, se presentó junto con las agrupaciones Pars, No tan Casual y el Dj Luy, en la Quinta Bar en el 2do circuito del Festival Nuevas Bandas 2024 el pasado 15 de junio.



Un festival que ha servido de tarima para muchas de las bandas de Rock más emblemáticas de Venezuela, algunas cómo invitadas, cómo es el caso de Dermis Tatú, otras como concursantes, cómo es el caso de Los Mentas o Viniloversus.



La Chusma 89 es una banda con un sonido bien experimental, sucio, frenético, denso y envolvente acompañado por una voz bastante estridente que se quiebra de vez en cuando. Sus miembros Keban Frías, vocalista y guitarrista, Jhon Gómez, bajista y Alexis Silvera, baterista, con su energía disruptiva y visceral pusieron a temblar a la tarima y a las personas que asistieron a esta fase de la competición.



Los temas que tocaron fueron: Trinidad, Salario mínimo, Hora pico, Aplicación, Voto nulo y Máquina.



Su música sirve para acompañar letras bastante crudas y honestas, las cuales expresan las vivencias y experiencias personales, el amor, la rabia, la frustración, las luchas internas, el caos cotidiano, la precariedad que implica trabajar y ser artista en este país, cobrar salario mínimo y vivir en una ciudad tan hostil y volátil como Caracas, en un país sumido en la ruina, la desigualdad, la crisis profunda, en la polarización, la corrupción y las violencias estructurales.



Hablar de política y temas sociales en este país se ha vuelto un tema tabú, pero a pesar de eso, aún persisten algunas bandas de rock y de punk, como La Chusma 89 que se mantienen provocando incomodidad, tocando temas difíciles y sinceros, mostrando muchas de nuestras realidades complejas de una manera ingeniosa, potente, con mucho humor satírico, haciendo honor a su nombre y a esos géneros musicales que históricamente han estado en el seno de los movimientos sociales, contraculturales y rebeldes.



La banda La Chusma 89 dejó al público bastante perplejo al abrir con el tema llamado Trinidad (yerba, bolsa y frasco), ya que es un tema con una letra cargada de mucha ironía, doble sentido, bastante irreverente y políticamente incorrecta, ante la cuál el ambiente se notaba tenso, el público se mantenía expectante.



Luego de esa canción, tocaron el tema Salario mínimo, justamente un día de quincena, en un local donde las birras están en 3$, "lo que sale una mortadela y un poquito de carne molida" comenta Keban Frías. La situación de la precarización de los salarios y el trabajo es una realidad que atraviesa bastante a la mayoría de la población venezolana. La banda La Chusma 89 toca este tema de una forma muy humorística ya que hablan desde la experiencia más común y universal, que es la del amor, con la estrofa "nuestro amor es salario mínimo, no alcanza y se mantiene simbólico".




Posteriormente, siguiendo en esa onda de comedia sarcástica, soltaron frases pertenecientes al inconsciente colectivo del caraqueño, tales cómo "Dejar salir es entrar más rápido" o "recuerden que el uso de los asientos azules y preferenciales es para adultos mayores, personas con discapacidad y mujeres embarazadas, y el acceso por los torniquetes es individual", lo cual sirvió de introducción para la siguiente pieza.



Así entre bromas empiezan a tocar el tema Hora pico, una canción que retrata la agonía de usar el sistema del metro de Caracas, esa situación de espera, de incertidumbre, de claustrofobia, de desesperación. Me parece que la banda lo expresa muy bien no sólo con la letra sino con toda la parte instrumental, con los gritos catárticos y con el ruido. 



En este momento del toque, el público se notaba con mucha receptividad, curiosidad, meneando las cabezas, riendo, mientras algunas personas coreaban "algún día, algún día llegará ese tren". Un coro cuyo riff me recuerda mucho a la canción Love Will Tears us Apart Again de Joy Division pero en una versión más blues y rock & roll tropicaloso.



"Estamos trabajando para prestarles un buen servicio" comentó la agrupación en el intermedio.



La siguiente canción, Aplicación, se sale un poco del estilo de las demás, puesto que es mucho más lenta, con un sonido más atmosférico y melancólico que va in crescendo, dando una sensación de relajación y de introspección bastante interesante, un especie de break en la mitad del repertorio.



Voto Nulo es otra canción con un contenido bastante potente y contestatario, una expresión del hartazgo, la decepción y la digna rabia de la mayoría de la gente de a pie, "son una estafa trafican miedo, parásitos del voto y el dinero".



En esta canción, la gente se soltó aún más, gritando y coreando "por eso yooooo no creo en nadie y nadie debe creer en mí". 



Así transcurrió la presentación de esta increíble banda, con una energía bastante apasionada, intensa, ruidosa y contagiosa, cerrando con la canción Máquina, un homenaje del poema homónimo del fallecido César Panza, de su poemario "Mercancías", comparto un fragmento del poema:



"Y digo la máquina:

yo soy la máquina que dice yo soy

Que escribe yo soy

yo soy bajo el inmenso cielo digo

yo soy

la máquina que sabe cuánto significa 

el ego sum qui sum

que piensa la máquina que piensa yo soy

que lee la máquina que escribe IBM

 sobre autómatas finitos

& sus problemas de decisión

yo soy el autómata de los mil caminos

yo soy porque pienso en el Golem de Ada-Babbage

yo soy porque apruebo los Captchas

Turing de besos con un bot sin sexo

antes de aprobar la pornografía descargada

Y digo la máquina:

yo soy para pensar

máquina gödeliana 

que demuestra que no puede ser pensada

ser y pensar 

para volar pensando

yo soy la promesa alada

no soy trompo ni soy pala

no soy yunta ni soy buey

yo mismo pienso solo

por mí mismo pienso todo,

la máquina cree

puede sí decir

puede no decir

puede decidir por sí misma y sola

cree la máquina

la máquina y que jugando a ser 

mister Anderson alias el Neo

la máquina con la filosofía Warner"

Un performance en el cual, contra todo pronóstico, La Chusma 89 logró desafiar los convencionalismos con su música y letras incómodas, combativas y humorísticas que pusieron al público a vacilar, reflexionar y pasar un rato diferente. Nos contenta mucho conocer lo que están haciendo, esperamos sigan creando y sembrando rebeldía en la escena musical del país que tanta falta hace.





viernes, 2 de junio de 2023

SCAPE: UNIDOS POR EL METAL

Scape es un trío con influencias diversas. Pedro Rojas, su tecladista, es un músico de formación académica, mientras Rodrigo Ríos, el bajista, siente afinidad por el hardcore-punk. Fabio Genovesi, voz y guitarra, es quizá el más identificado con el rock duro y pesado. A los tres los une el gusto por la música metalera.


En promedio no sobrepasan los 26 años de edad. Son individuos nacidos a finales de los ´90, cuando el heavy metal, estilo musical que adoran, se consideraba muerto. En plena era del streaming cultivan un género cuya edad de oro fue en formato vinilo. Sus canciones sin embargo no son una copia de lo que se hacía hace 30 o 40 años. Sintetizan influencias de corrientes como el glam o el metal sinfónico, considerados en su momento antagónicas.

Scape, banda venezolana cuya etiqueta de hard-rock le queda quizás un poco corta, acaba de lanzar su primer larga duración, luego de haber debutado el año pasado con un EP lanzado bajo el nombre de OMEGA. Un álbum con nueve piezas que duran lo que tienen que durar, sin pensar en fórmulas radiales. Un trabajo dónde podemos encontrar influencias de grupos clásicos como Kiss, Iron Maiden o Épica, aunque se atreve en algún momento a jugar con algo de electrónica. Escúchalo por aquí, y danos tu opinión.



martes, 5 de julio de 2022

Sweet Home Churuguara: recital de Yátu en Terras Beer Lacaza (02/07/2022)


Del punk al blues. De Churuguara a Caracas. Así sonó la presentación más reciente de este rockero nacido casi en los médanos.

Texto: Ernesto Soltero

Fotos: Pisirila Hoch

Habíamos visto un par de semanas antes a Yátu tocando en el CELARG (Casa Rómulo Gallegos, Caracas) sólo con la compañía de sus seis cuerdas. Pese a la ausencia de otros instrumentos, al falconiano sólo le habían bastado su guitarra y su voz para envolver al público.

En aquélla ocasión sentimos que el cantautor no necesitaba más músicos. Sin temor a exagerar, su estilo nos había recordado un poco a bluesistas como Robert Johnson, capaces de llenar espacios haciendo trucos con su instrumento. Los charrasqueos percusivos parecían remplazar a la batería. La guitarra a veces sonaba como si fueran dos guitarras.

No obstante, pese a la magia, nunca está de más probar con otras sonoridades ¿Cómo se hubiese escuchado a Robert Johnson de haber contado con el respaldo de una potente agrupación eléctrica? Y si nos vamos al folk ¿Cómo hubiésemos oído a Woodie Guthrie en la misma situación?

En sus inicios, en los ´80, Yátu formó parte de las dos primeras agrupaciones punk-rock venezolanas. En los ´90 experimentó con otros estilos más acústicos a través de grupos como La Hermandad. Hoy se dedica más a la música anglosajona de raíces, alternando el formato solista con el formato grupal. La noticia nueva era una próxima presentación del  intérprete con el respaldo instrumental de la banda post-punk Interzona ¿Cómo sonaría esa mescolanza? Eso debíamos escucharlo.

Antes del blues, post-punk

Y Yátu, efectivamente, se presentó con Interzona como acompañantes. Ocurrió el sábado 2 de julio, en un evento en el cual esta última banda tocó también su repertorio propio. Otra agrupación caraqueña, de la misma tendencia, salió también a escena ese en el mismo concierto: Agente Extraño.

El espectáculo, pautado para las 5pm, no comenzó en el horario estipulado. A esa hora apenas se probaba sonido, llegaban los primeros clientes al establecimiento, mientras se iban probando equipos y consolas. A su vez, el público bebía unas buenas cervezas artesanales y escuchaba a los clásicos del rock en español.


Interzona

No fue hasta pasadas las 8 de la noche que empezó el evento. Se montó Interzona, esta vez en formato dúo, sin bajista. Raúl en la voz y la guitarra. Lizardo en la batería. Algunas secuencias electrónicas acompañaban al grupo, cuyo estilo recuerda un poco a bandas como The Cure o Sentimiento Muerto, aunque con letras más orientadas a temas filosóficos, las cuales se entendieron perfectamente gracias a una buena ecualización. Una buena propuesta para una audiencia poco habituada a ese tipo de contenido o estilo musical.


Luego vino el turno de Agente Extraño, banda liderizada por Ernesto Cuerdas Duras, dando posiblemente una de las mejores presentaciones de su carrera. Con la alineación actual suenan menos metaleros y más punk, con unos riff cercanos al rock de garaje.

Agente Extraño

Los “Agentes” sorprendieron no sólo con sus canciones propias de temática política o social, sino también con versiones de grupos como Radio Clip, Sentimiento Muerto y Héroes del Silencio, las cuales suenan más agresivas en comparación con las originales, aunque respetando la estructura rítmica y melódica. 

Momento destacable fue  la interpretación de la canción Inanición, de temática contestataria, junto a Jonnathan Leal, guitarrista de la agrupación Starswims. La audiencia se preparaba para el plato fuerte de la noche.

Churuguara Blues

Luego de un par de horas de recital le tocaba el turno de Juan Bautista López, mejor conocido como Yátu. En horas más tempranas lo habíamos visto probando sonido tan sólo con la compañía de su hacha de seis cuerdas, lo cual nos hizo dudar si de verdad se presentaría con el respaldo de otros músicos. La interpretación en solitario de la canción “Churuguara Blues”, en homenaje a su pueblo natal, nos hizo creer, momentáneamente, que se presentaría sin compañía.

Afortunadamente nos equivocamos. Mientras Yatu tocaba sentado, los integrantes de Interzona iban conectando el bajo eléctrico y a su vez iban ocupando la batería, dejando claro que lo que venía era un power trío con ganas de tocar duro. Yatu fue abandonando su silla, y haciendo algunos solos para llamar la atención del público.


No hubo nada de punk-rock o post-punk en el repertorio. La mayoría de los temas sonaron bastante orgánicos. Lejos del sonido ochentero de La Seguridad Nacional (banda con la cual Yátu alcanzó notoriedad en la movida venezolana de la época) o Interzona, la unión entre estos músicos nos recordó más bien a cosas como el blues-rock de los ´60 o ciertas bandas españolas de los ´70,

Pocas veces se habla de las dotes guitarreras de Yátu. Se le ha estereotipado, a pesar de su versatilidad, como un músico punk. Pero es seguramente uno de los pocos que realmente domina la técnica del rock´n´roll y entiende el blues. Es capaz de impresionar a gente poco familiarizada con su trayectoria o con su género musical, añadiendo además ciertas dotes histriónicas y performancísticas.

Imposible no recordar también a grupos venezolanos como La Misma Gente, agrupación con cierta notoriedad en la década de los ´80  por su peculiar propuesta, catalogada en su momento como “hard rock criollo”. Las letras con temáticas cotidianas e incluso el tono de voz hacen que tanto Yatu como Petete (voz de La Misma Gente) le den sabor venezolano a géneros tan foráneos, o mejor dicho, tan norteamericanos, como el blues o sus derivados rockeros.

Cabe agregar que, a pesar de que durante los ´80 agrupaciones venezolanas como La Seguridad Nacional y La Misma Gente se encontraban en aceras distintas, también es cierto que en los orígenes del punk hay también rock´n´roll y poesía, en especial si hablamos de grandes cantautores como Lou Reed o Patti Smith, sin mencionar grupos ibéricos como Ilegales o Siniestro Total, las cuales, al igual que Yatu, redescubrieron estilos como el rockabilly o el blues eléctrico.

Volviendo al tema de Yátu, debemos cerrar diciendo que lo suyo fue una presentación memorable, para la historia, en la cual el cantautor supo cautivar, gracias a su carisma,  a un público que en su mayoría ignoraba su trayectoria o desconocía gran parte de las canciones. Una demostración, además, de que existe público el cual, sin importar la edad, está abierto a oir algo más que éxitos radiales o temas bailables. Nuestro veredicto es que vivimos una noche de muy buen rock.

 

Ganando fans de las nuevas generaciones.


 

 

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Alux Nahual: El Alter Ego de un Duende.

Reseña y entrevista a Alux Nahual. Agrupación clásica del rock guatemalteco. 




Por Román "Rockman" Salazar


 Hace mas de dos décadas que conocí su música y hasta el día de hoy sigo preguntándome por qué dentro del "mainstream" (al menos fuera de América Central) no poseen una posición mas elevada, aunque ... realmente ¿La necesitan?


 De la prosapia musical de una familia apellidada Aguilar nace esta banda guatemalteca, que puede ser sin lugar a dudas la mejor de Centroamérica y estar a la altura de cualquiera más publicitada en el Cono Sur, por ejemplo.

    Su música suena a muchas cosas, una mezcla interesante y con buen gusto de elementos de rock sinfónico, mucho sonido acústico-natural y una dosis justa de modernidad. Yo a manera simpática los defino como una mezcla entre Chac Mool y Deep Purple.

  Gracias a un hermano viajero pude escuchar su compilado Leyenda I (1991) y desde allí les sigo la pista. Lamentablemente acá en Venezuela solo se han editado dos de sus Discos (afortunadamente de los mejores) Americamorfosis (1993) y Se cantan Retratos (1997)

 Sus letras son de las mejores escritas del continente, desde las de temática introspectiva hasta las de protesta; los tipos manejan un lenguaje muy culto e informado indispensable para poder hablar con propiedad de los conflictos bélicos centroamericanos, del Popol Vuh o decir un "Te amo" romántico, mas no cursi.

 En definitiva estamos hablando de una banda extraordinaria en lo musical, además de profesional, comprometida con su identidad y lamentablemente ignorada por las grandes compañías de la industria, aunque repito, mucho no nos importa eso al final. 

¿Cómo ven en la actualidad el movimiento del rock centroamericano a nivel de talento y creación?

   El rock está estancado. No vemos mucha creación ni nuevas bandas con ideología real. Se ha retrocedido por la fuerte difusión de música desechable como el reggaetón.

     ¿Más allá del apoyo que se necesita a nivel económico, de logística, publicidad, etc; no creen que en el movimiento musical de hoy en día hace falta ese personaje que podemos llamar “El Artista”, ese tipo que se mueve más por instinto y se las juega todas por su obra?

   Sí existen los artistas de ese tipo, pero por su misma inocencia no logran mayor impacto. El artista actual tiene que poseer mucha información sobre el mundo en general y después tomar sus decisiones de cómo enfrentarlo o a qué plegarse. No se debe viajar con los ojos tapados pues nadie es una isla.

    ¿Qué opinan de los Reality Show? Participarían en uno?

   Los Reality Shows como “La Academia”, han servido para catapultar nuevos talentos. Pero Alux Nahual no tendría ninguna razón para participar en uno. Tal vez como jueces individualmente.

   ¿Que opinión tienen de los diversos premios de  la industria musical en general?

   No todo lo que genera plata es lo mejor. El que un artista venda muchos discos sólo nos dice que es comercial por alguna razón pero no significa que sea bueno. Se venden muchos menús de Hamburguesa, pero esa nos la comida más exquisita.

   Han asumido alguna vez una postura política o lo harían en algún momento?

Varios de nosotros trabajamos en instituciones de beneficio colectivo. Por ejemplo en el aniversario del asesinato de Facundo Cabral, hicimos una gran manifestación en la Plaza Central, protestando contra la violencia en nuestro país.

       Gracias totales y saludos cordiales ¡ALUXES (Duendes)!