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lunes, 6 de abril de 2026

Madrid se convierte en el epicentro del intercambio musical entre España y Venezuela

 



El próximo 16 de mayo de 2026, el Autocine Madrid recibirá la primera edición del Huellas Music Fest. Este evento trasciende la nostalgia de la diáspora para proponer un diálogo real entre dos tradiciones musicales que han compartido códigos durante décadas.

El cartel destaca por una curaduría que conecta generaciones y estilos. Representando a España, agrupaciones como Seguridad Social, Modestia Aparte y Los Toreros Muertos traen consigo el legado del punk, el ska y el new wave que evolucionó hacia un pop rock con esencia latina. Estas bandas fueron influencias fundamentales para el bloque venezolano presente en el festival, especialmente para referentes del ska latino como Desorden Público y King Changó. Ambos proyectos surgieron de una escena alternativa que, al igual que la Movida Madrileña, se posicionó como la respuesta creativa al dominio del heavy metal en su época.

La evolución de este sonido continúa con propuestas más recientes. Viniloversus, con dos décadas de trayectoria, y los emergentes Bucle Lunar, representan la cara contemporánea de este movimiento. Aunque su sonido se inclina hacia el indie rock y texturas menos tropicales, mantienen la esencia de esa escena que ha mutado desde el new wave de los 80 hasta el indie actual. Es un estilo que rompe barreras sociales y generacionales: una música que, aunque a veces etiquetada como pija o sifrina por los sectores más rígidos del metal, termina conquistando a todos los públicos.

Uno de los puntos más relevantes de esta iniciativa es la internacionalización real de las bandas venezolanas. Mientras que agrupaciones consagradas suelen girar enfocadas principalmente en el público migrante, Huellas Music Fest apuesta por el intercambio de tarima con bandas españolas. Esto permite que el talento venezolano llegue a nuevos oídos y salga de la burbuja de la diáspora, integrándose en el circuito cultural europeo.

El festival no solo celebra el pasado, sino que valida la vigencia de una identidad musical en movimiento. Es una oportunidad única para ver cómo el ska, el rock y el indie sirven de puente entre dos territorios que siguen sonando al mismo ritmo.



lunes, 22 de diciembre de 2025

Triunfo Regional: Maracay y Puerto Ordaz coronan en el Wacken Battle Fest


El pasado 20 de diciembre se dio en la capital, en las instalaciones del Caracas Music Hall, la final de la edición venezolana del Wacken Battle Fest, con representantes de distintas regiones de Venezuela.
Por segunda edición consecutiva Caracas, ciudad anfitriona, se ha quedado sin el título. El trofeo ahora se reparte entre dos ciudades, Maracay y Puerto Ordaz, ya que este año se decidió que cada país enviaría dos bandas a Perú, otorgando el máximo galardón a las bandas Visión Real y C.E.R.E.S.
Musicalmente ha quedado demostrada la amplitud de criterio de los jueces, que en lugar de premiar sonidos extremos cómo el death metal (Predominantes en la escena local) ha apostado por sonidos más vanguardistas cómo el post-metal experimental, así cómo otros no tan vanguardistas cómo el rap-core, los cuales, sin embargo, siguen sin ser del todo aceptados por los puristas del género.
Ambas bandas tienen la responsabilidad ahora de representar a Venezuela en Perú para 2026, concursando además para participar en el Wacken Fest alemán a mediados de año, tal cómo hizo en 2025 la agrupación de death metal bolivarense Vhill luego de triunfar en Ecuador.
Tanto el rock cómo el metal más pesado, especialmente éste último estilo, son géneros minoritarios en Venezuela. La caída de la industria discográfica , la cual ha golpeado incluso a tendencias más comerciales, no es ajena a este fenómeno. La solución natural es darle proyección internacional a este tipo de agrupaciones, algo que no sólo se logra sólo con plataformas musicales esclavistas o mercadeo en redes sociales.
Felicitamos a ambas bandas por lograr llegar su clasificación a un evento internacional. Hacemos un llamado además a todas esas instituciones y empresas que suelen patrocinar a artistas (o deportistas) que representan al país en el exterior a fijarse en estos músicos los cuales, aunque no hacen folklore ni juegan fútbol ponen en alto el nombre de su país dentro de su nicho. Y a los que hacen festivales con música más suave ¿Qué tal ofrecer algo más que ser el ganador en Venezuela?



lunes, 1 de septiembre de 2025

Melodía y Furia Extrema: Así sonó el Classic Metal Fest 2025



El festival, realizado el pasado 30 de agosto, trajo una descarga brutal de energía y decibeles. Teatrex se convirtió, por un día, en el epicentro del metal venezolano.


                                                                                                                                                                                                                                                       Textos: Ernesto Soltero

Fotos: Paco Kurosawa


Tras un hiato de un año, regresó, en su tercera edición, el Classic Metal Fest.


Desde principios de año estábamos entusiasmados con un prometedor cartel, el cual incluiría un cierre con la agrupación Grand Bite, en el marco de su gira por el 45 aniversario. Un evento que contaría, además, con la participación de bandas como Vhill (representantes de Venezuela, y el norte de Suramérica, en el Wacken Fest), Birongo (un “súper grupo” de death metal con miembros de Krueger y Natastor) o Factor Mental, agrupación de nü metal fusión que consiguió miles de seguidores (y también detractores) hace más de dos décadas.

A la oferta se sumaron Arkángel (otros fundadores del metal venezolano), Ravenous Feast (banda heavy con miembros del extranjero) y Ashes, otros exponentes de la onda death metalera.

A diferencia de la edición anterior, hubo menos variedad en cuanto a subgéneros. Estilos como el hard rock, así como las variantes industriales o alternativas, estuvieron ausentes. No obstante, la decisión de incluir una concisa selección de grupos con bastante trayectoria, o al menos con cierta jerarquía, en una sola jornada, fue bastante acertada. Este factor, sumado al descuento por la compra de dos entradas, contribuyó a la taquilla, logrando llenar casi todas las butacas de la sala Teatrex.

Reconociendo el magnífico esfuerzo hecho por la producción del show, el retraso de tres horas en el inicio del evento trajo como consecuencia el cierre de puertas casi a la medianoche, algo chocante para quienes acostumbran a desplazarse por medios de transporte de precio accesible con horario restringido, como por ejemplo el Metro de Caracas. No obstante, no viene al caso quejarse. Fue el precio a pagar por una brutal, necesaria y terapéutica descarga sonora.

Factor Mental: Cuando el “Joker” es el alma de la fiesta

La primera agrupación en montarse en tarima fue Factor Mental, quienes 25 años atrás llamaron la atención de una nutrida base de seguidores mientras eran criticados, en su momento, por los puristas de la escena metalera, rechazándolos tanto por sus tendencias comerciales como por el uso de ritmos tropicales, olvidando que el nü metal también tuvo una fase underground y que grupos como Sepultura o Laberinto ya habían mezclado lo pesado con lo latinoamericano.

A esa mescolanza de samba con ritmos alternativos y pesados se suman actualmente sonidos más orientados al heavy metal, como los tonos agudos logrados por el cantante Felipe Nevado, o los solos ocasionales de guitarra, inusuales en el género nü metal.

Felipe aprovecha además el característico maquillaje de la banda para efectos histriónicos. Llega a recordar un poco al “Guasón” de Joaquin Phoenix, solo que sus chistes sí causan risa. Aunque asume la posición de liderazgo en el grupo, es destacable la participación conjunta de todos los miembros para efectos teatrales y coreográficos. El percusionista, de origen brasilero, es otro personaje más de ese circo metalero. Núcleo Caraqueño, un rap metal de temática social, nos trajo un buen recuerdo. 

Ashes, el inicio de la tríada death

Posteriormente vino el turno de Ashes, una banda de death metal presente en la escena nacional desde 2009, parte de una generación posterior al metal alternativo. Debemos confesar nuestro escaso fanatismo por ese género, pero las tres propuestas presentadas, empezando por esta agrupación, no solo resultaron convincentes, sino que demostraron que no por tocar ese estilo debes sonar idéntico a otros grupos. En el caso de Ashes tienen una rabia y unas letras políticas cercanas al crossover thrash, aunque no solo tienen partes rápidas, sino también cambios bastante trancados. Son la clase de agrupaciones pesadas capaces de tocar en un concierto punk sin desentonar. Una presentación muy muy visceral.

Del cielo al infierno

Provenientes del oriente del país, y con un cantante canadiense, vino luego el turno de Ravenous Feast, más orientados al heavy clásico, cuyo estilo sirvió un poco para descansar de tanta “cabilla” y escuchar algo con más melodía. Un sonido lleno de buenos riffs más hechos para el meneo de melena que para encender un pogo. Sean De Boer, el vocalista, llega a recordar un poco a Halford de Judas Priest, tanto por su calva como por su indumentaria, aunque menos estático y más corto de estatura.

Pero el descanso auditivo no fue eterno. Las sonoridades épicas y armónicas dieron paso a una descarga continua de disonancias extremas no con una, sino con dos bandas seguidas, Birongo y Vhill, completando así la “tríada death”.



Con Birongo el bombardeo no solo fue auditivo sino también visual, con un performance digno del Marqués de Sade. Tres chicas enmascaradas y encadenadas, vestidas como infernales y voluptuosas sacerdotisas, se colocaron en distintos puntos del escenario mientras Carlos Sánchez, vestido como una especie de samurái oscuro con capucha bondage, disparaba sus líricas guturales con temáticas depravadas. El baterista es una máquina, bastante rápido y preciso, suena como si alguien programara una batería electrónica y la pusiera a mil por hora. Interesante la pieza con aires afrovenezolanos.

Más matraca...y luego los veteranos

Aun cuando Vhill tiene un par de años de trayectoria, fue la antepenúltima agrupación en tocar. Su participación en el Wacken Fest, meca de la música pesada a nivel mundial, luego de haber triunfado en un concurso de bandas regionales, fue seguramente el motivo para asumir tamaña responsabilidad.

No sonaron iguales a Ashes ni a Birongo, tienen su propio estilo, más basados en la rabia que en la velocidad. De no ser por el doble bombo o las voces monstruosas, podrían sonar a doom metal. Predominio de tonos graves, ausencia de solos (aunque se manejan los cambios de ritmo) y la incursión ocasional de atmósferas de teclado sampleadas con un laptop. El vocalista proyecta mucha seguridad y rudeza, lo pensarías bien antes de meterte con él.

A estas alturas solo quedaban un par de bandas por presentarse, ambas celebrando sus cuatro décadas y media de trayectoria artística, siendo pioneras no solo del heavy metal venezolano, sino de todas las variantes del rock pesado criollo: Arkángel y Grand Bite. Grupos legendarios que nos quitaron la espinita de no haber visto la reunión de Resistencia hace unos meses, aunque su line-up ha cambiado gradualmente con el paso de los años, manteniendo al menos a un integrante original.

Final épico

Hasta el momento, el evento había mostrado propuestas de una alta calidad sonora. Las dos bandas cabeza de cartel, precursoras del ala pesada del rock nacional, no podían ser la excepción. Con ellas nos quitamos la “espinita” de no haber visto, meses atrás, a la banda Resistencia, otros pioneros del heavy criollo.

Arkángel, agrupación que se mantiene viva gracias a los hermanos Picozzi (Giorgio y Giancarlo, batería y guitarra respectivamente), tocó un set bastante largo, de casi una hora, con temas de sus distintas etapas, aunque fueron las canciones de los tres primeros álbumes (los de la era Gillman) los que causaron mayor euforia en el público, logrando parar de sus butacas a la audiencia del teatro.

Douglas Rodríguez es un vocalista muy carismático y con buena técnica. Visualmente fue el único con una “pinta” metalera (los demás parecían sacados de un “Lollapalooza” noventoso). Una falla técnica (atribuida al ya cotidiano “bajón de luz”) paralizó la presentación por unos minutos, pero el grupo supo retomar su set con profesionalismo.

Por su parte, Grand Bite, agrupación que ha continuado gracias a la presencia eterna del guitarrista Andrés Guzmán, no decepcionó. Su set fue, de hecho, mejor que el de la edición anterior del festival, a pesar de que en aquella ocasión interpretaron temas de su primer disco (para muchos su favorito), Al Borde del Precipicio, el cual contiene los temas más clásicos de la banda, interpretados originalmente por un cantante (también bajista), Luis Miguel Pérez, que no sonaba tan heavy, pero sí con bastante personalidad.

Aunque todos son excelentes músicos, hay que hacer mención especial de Joseph de Luca (vocalista) y “Vampiro” Sanabria (bajista), quienes constituyen parte de la formación más estable que ha tenido la agrupación. De Luca, quien ya tiene dos décadas con el grupo, domina muy bien el canto heavy. En algún momento se hizo un popurrí con clásicos del rock pesado, y De Luca interpretó muy bien canciones de grupos como AC/DC o Black Sabbath, influyentes en los inicios de Grand Bite.

En cuanto a Luis Miguel “Vampiro” Sanabria, consigue lo imposible: destacar con su instrumento en un género donde el guitarrista líder, el vocalista y a veces hasta el baterista virtuoso suelen opacar a quienes tocan las cuatro cuerdas. Su bajo siempre está presente y adquiere protagonismo sin sobrecargar las canciones.

No obstante, aunque suene trillado, nada dura para siempre, y el show debía culminar en algún momento. Casi a medianoche cerraron el telón, dejando en nosotros una extraña mezcla de satisfacción e inconformidad.

El Classic Metal, en su tercera edición, no solo incluyó presentaciones en vivo, también hubo stands con venta de merchandising, alimentos y bebidas, permitiendo al público un poco de esparcimiento, así como la oportunidad de llevarse algún recuerdo, entre una presentación y otra.



miércoles, 9 de octubre de 2024

Polos opuestos en el jazz: Anaïs Drago y Camille Bertault en el 3er Festival Eurovenezolano


El 5 de octubre, el 3er Festival de Jazz Eurovenezolano reunió a dos talentosas artistas: la innovadora violinista italiana Anaïs Drago y la carismática cantante francesa Camille Bertault. Juntas, ofrecieron un espectáculo que demostró la versatilidad del jazz actual. 

                                                                                                                                                                                                                                                                                            Ernesto Soltero


No importa cual sea la causa. Venezuela vive una crisis social, y eso desestimula la creación y la divulgación artística. La incertidumbre ante el futuro y también el factor económico se convierten en desaliento para muchos creadores y promotores. No obstante, siempre encontraremos instituciones y personas dispuestas a luchar, contra viento y marea, para lograr impulsar iniciativas culturales de calidad. Una muestra de ella es el recientemente culminado Festival Eurovenezolano de Jazz.


Durante un par de semanas tuvimos la oportunidad de ver, en la tercera edición del evento, novedosas propuestas de un género el cual, aunque hoy día se percibe cómo académico (la música clásica de los negros, cómo decía Nina Simone) sigue renovándose constantemente, probablemente por fusionarse - de manera natural- con otros estilos, cómo por ejemplo la música étnica, y adoptando además lo mejor de la tecnología aplicada al arte

Los artistas que se presentaron en esta muestra fueron pocos, pero lo que faltó en cantidad sobró en calidad. Un ejemplo lo tenemos en el recital del pasado 5 de octubre, el penúltimo de todo el ciclo, en la Asociación Cultural Humboldt de Caracas. Dos talentosas jazzistas, ambas intérpretes y compositoras, provenientes de Italia y Francia respectivamente, nos demostraron porqué han sido tomadas en cuenta por publicaciones tan prestigiosas cómo Downbeat, algo así cómo “La Biblia” de la música que practican.


Anaïs Drago y Camille Bertault representan dos polos opuestos dentro del universo jazzístico, uno con tendencia al pop y otro más experimental.

En el caso de Drago etiquetar cómo jazz al material que presentó ese día en “la Humboldt” requiere de cierto criterio subjetivo La violinista itálica se presentó de manera solitaria excluyendo la compañía de instrumentos típicos del género jazz, ayudándose con herramientas como un sampler y una pedalera con efectos de sonido. Se percibió más bien cómo un buen concierto de música electroacústica.


Cabe agregar que esta instrumentista tiene una faceta la cual, aunque vanguardista, es distinta a la presentada en Venezuela y se acerca más a lo tradicional, al incluir el acompañamiento de instrumentos cómo la batería, el saxofón o el contrabajo. Una vertiente visible en proyectos cómo Anais Drago and the Jellyfish, con influencias de gente cómo Frank Zappa o John Cage.

En el caso de su presentación en el Humboldt, nos sorprendió saber que unas piezas de estructura tan libre formaran parte de un repertorio planificado (tal cómo pudimos apreciar en su set list) aunque posiblemente en vivo sufren alguna ligera variación e incluso cambien su duración. Se trata de composiciones dónde el violín ocupa obviamente un rango protagónico, complementándose con sonidos poco convencionales generados con el mismo instrumento (golpes percusivos a las cuerdas o a la madera, por ejemplo,) los cuales se mezclan en capas junto a sonidos cómo la voz de la intérprete, gracias a artilugios electrónicos manipulados en tiempo real


El resultado es un arte sonoro muy experimental, pero fácil de escuchar, con una atmósfera etérea e hipnótica bastante agradable para el oyente, lo cual generó una fuerte ovación del público. Lamentablemente la restricción horaria tan estricta de la sala impidió a Drago regalarnos al menos una pieza adicional.

Posteriormente vino la presentación de Camille Bertault, una vocalista que ya suma cinco álbumes en su discografía y se ha hecho un nombre dentro de la escena, apareciendo incluso en medios de comunicación tan masivos cómo la revista Vogue.



En nuestra opinión la música de la cantante gala tiene suficiente gancho cómo para llegar a un público mucho más amplio. Su placa más reciente, Bonjour Moun Amour, contiene temas los cuales en ocasiones duran tan sólo un par de minutos, algo que podría facilitar su difusión en los medios comerciales. De ese álbum se extrajo más de la mitad del repertorio interpretado por Bertault en esta ocasión.


La francesa arrancó su presentación con cuatro temazos que casualmente constituyen los primeros tracks de su más reciente trabajo. El primero de ellos, titulado cómo el álbum, sonó más acústico seguramente debido a la ausencia de Christophe Minck, contrabajista francés que también ejecuta el sintetizador Moog en la grabación. Aun así, la estructura del tema se mantuvo casi en su totalidad, con un ritmo más cuadrado (más pop) lleno de adornos jazzísticos.


Algo a destacar es que Cristophe Minck no fue el único miembro ausente de la plantilla oficial de Bertault. Fady Farah y Minino Garay, encargados de los teclados y las percusiones respectivamente tampoco vinieron. No obstante, acompañantes cómo Jesús Milano, Rubén Paiva y Diego Cabrujas, talentosos ejecutantes venezolanos, dieron la talla al acoplarse perfectamente, sonando como si formaran parte del staff regular de la artista.



Quién si estuvo presente fue Julien Alour, trompetista y también pareja de la vocalista, quién adornó elegantemente las composiciones con su instrumento, haciendo un juego armónico interesante con los coros y los fraseos estilo “scat” de Bertault, una técnica la cual ella domina a la perfección y que le sirve, además, para dirigir su pequeña orquesta mediante patrones vocales llenos de ritmo y melodía. Alour también figura cómo compositor en un par de piezas.


Cabe agregar que la cantante tiene bastante dominio de la tarima. Es muy carismática al comunicarse con el público (Pese a sus limitaciones con un idioma que está aprendiendo, el español) y realiza movimientos coreográficos que delatan entrenamiento escénico. Todo eso con una voz que alcanza registros altos cuando la canción lo pide, sin intenciones de alardear. Se paseó por diversos ritmos, coqueteando incluso con sonoridades de nuestros vecinos brasileños.

Al igual que Drago, Bertault tampoco pudo obsequiarle al público más de su repertorio. Al día siguiente se presentó en la clausura del festival, junto a la agrupación del venezolano Manuel Barrios, y pudo interpretar un par de temas adicionales.



lunes, 22 de enero de 2024

Altopana Power Trio repite en la Bendición de las Motos 2024


 El sábado 27 de enero y con entrada libre va a ser un día de motocicletas y rock and roll en la Plaza Alfredo Sadel de Las Mercedes, con motivo del tradicional espectáculo de la Bendición de las Motos en el que sus conductores piden a Dios protección celestial para todos los motorizados del país, y reciben la bendición de la iglesia católica para ellos y sus vehículos en el año que comienza.

 

Este evento, organizado por la Latin American Motorcycle Association –Asociación Latinoamericana de Motocicletas- (LAMA, por sus siglas en inglés) capítulo Venezuela, comenzará a las 10 am con una misa alusiva, para luego dar paso a la música con la participación de conocidas bandas como Los Choppers, Los Mecánicos, Elik Band, Mas Music Band y la alta cilindrada de Altopana Power Trío, que repite por su éxito en la edición del año anterior.

  

También participarán DJ´s y se desplegará toda una infraestructura de servicios básicos con food trucks, puestos de bebidas, personal de seguridad y paramédico, baños y kioscos con souvenirs y mercancía referente.

 

Altopana intervendrá a las 2:30 de la tarde de, pero esta vez con cuatro integrantes.

 

El power trío de los hermanos Gabriel (guitarrista y cantante) y Roberto (baterista) Carabeo Beyer y el bajista Pablo Fernandes se presentará como cuarteto con la participación del tecladista y guitarrista Víctor Hugo Mendoza para abordar piezas como sus conocidas "Sigue Creyendo", "Desilusión", "Sobre el Puente", "Polvo", "Abismo", "Frío" o "Mi Ciudad", así como también tres temas del referencial guitarrista Jimi Hendrix para hacer vibrar a los moteros y que se van a interpretar intercalados.

 

El año pasado Altopana intervino igualmente en "La Bendición de las Motos" 2023, el 29 de enero, el cual contó con la asistencia de 800 motocicletas para su bendición y más de cuatro mil personas que colapsaron la conocida plaza de la avenida principal de Las Mercedes y sus alrededores. Este año se espera otro tanto.

 

La LAMA nació en 1977 en Chicago, Estados Unidos, y luego de crearse varios capítulos en Latinoamérica, en 1999 se fundó en Caracas el de Venezuela.

 

Hoy día esta asociación existe además en México, Cuba, Puerto Rico y Colombia, entre otros países latinoamericanos.

 

En Caracas se viene haciendo la Bendición de las Motos desde el mismo nacimiento de la LAMA venezolana en octubre de 1999. El primero se hizo para apenas seis motocicletas. Pero el asunto fue creciendo y lo que se hizo en principio en estacionamientos de iglesias, rebasó sus capacidades y tuvo que trasladarse a recintos de mayor capacidad como el Parque del Este o la Plaza Sadel de Las Mercedes.


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domingo, 13 de junio de 2021

Efemérides: 13 de junio, el Woodstock venezolano.


Un 13 de junio, pero de 1970, se realiza en Caracas, en la Concha Acústica de Parque Del Este, el 1er Festival de Rock Venezuela, conocido coloquialmente como “Festival de las Flores”.

Desde mediados de los ´60 el movimiento hippie se había propagado, desde la costa este de Estados Unidos, al resto del mundo, aunque con mayor incidencia en el hemisferio occidental.
Latinoamérica no fue ajena a la influencia de ese movimiento espiritual, político y musical el cual, a pesar de identificarse con la llamada “nueva izquierda” tampoco fue bien visto por las autoridades de los países socialistas.
Sonidos como el rock ácido, la psicodelia y el folk-rock fueron la banda sonora de una generación que protestó contra la intervención norteamericana en Vietnam, pero también contra la invasión soviética – al menos en Europa del este – en el caso de países como Checoslovaquia.
Adicionalmente, la realización de festivales masivos como Woodstock ´69, así como la distribución en los cines de su respectivo documental, trajo como resultado la réplica de eventos similares en el resto de mundo, lo cual incluyó, por supuesto, a países como Venezuela.
El 1er Festival de Rock Venezuela no logró completar su cronograma debido a la suspensión drástica por parte de los cuerpos represivos del Estado. No obstante, logró mostrar al público (calculado entre 12mil y 20mil espectadores) a cuatro de las agrupaciones más emblemáticas de la escena hippie local.
Compartimos con Uds. este interesante material cortesía de la fundación La Historia del Rock en Venezuela=> http://bit.ly/VeneRock70. Abajo: video de la agrupación Tsee Muds (fechado erróneamente en 1969) que cuenta con imágenes del evento, aunque con sonido de estudio.