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miércoles, 29 de enero de 2025

Del sonido a la imagen: 5ta edición de FERNE, Encuentro de Música Electrónica para Visuales



FERNE es un concierto presencial de músicos creadores de composiciones musicales y electrónicas (realizadas mayormente con instrumentos y medios electrónicos y digitales) dirigidas especialmente a audiovisuales: documentales, películas, comerciales, cortos animados o artísticos, por ejemplo, con proyecciones de producciones visuales que realcen la presentación musical.

Este Festival es itinerante porque se presenta en varios escenarios de la ciudad, del estado o del país en el lapso de un año.

Este 2025 la 1ra presentación será el 31 de enero en el auditorio del CEVAZ (Centro Venezolano Americano en Maracaibo, estado Zulia) con 4 artistas electrónicos venezolanos en vivo a las 7pm. 2 son noveles artistas:




Washé 

El tejedor de sonidos ancestrales y electrónicos. Fusiona las ricas tradiciones indígenas de Venezuela con la vanguardia de la tecnología musical. A través de colaboraciones multimediales, Washé se convierte en un puente entre el pasado y el futuro, entre la sabiduría ancestral y la innovación contemporánea. Hace unos meses lanzó su más reciente trabajo discográfico Madre, en colaboración el productor italiano Go Dugong, en el cual el trabajo de campo, en plena selva venezolana, sirvió de materia prima para crear piezas de vanguardia.




eCanaan 

Con una amplia trayectoria cómo músico y productor, Enrique Rincón, conocido también cómo Canaán, se especializa en la composición de música electrónica orquestal, música acústica orquestal y música ambiental con étnica, incluyendo fragmentos étnicos de flautas y canciones indígenas venezolanas, así cómo sonidos electrónicos y tambores afro-venezolanos para cine de ficción, cine documental,  danza, teatro y medios mixtos.



Andrés Rojas 

Músico caracterizado por explorar el vasto mundo de la síntesis, mezclándolo con texturas vocales y orquestales. Tras componer bandas sonoras para dos videojuegos y un cortometraje, por primera vez se presentará en vivo con composiciones inéditas.



Julián Ortega 


También conocido por su nombre artístico, j.artehaga, es un joven artista que explora en géneros como la electronica, ambient y lo-fi. Comenzó en el ambito de la composición hace un año, haciendo uso de armonía tonal moderna y sus influencias de música clásica como pianista

El Festival está dirigido a personas relacionadas con trabajos creativos, estudiantes de medios audiovisuales y al público en general. FERNE propaga información, ideas e inspiración a todo realizador de audiovisuales de cualquier nivel.

El Festival ha sido diseñado de una manera simple y efectiva, lo que permite su presentación en diversos escenarios. Es su intención llevarlo a Escuelas, Universidades, Comunidades y diferentes poblaciones del país.


También en FERNE se ofreceráun taller de creación de música electrónica en el mismo auditorio una hora antes del concierto, a las 6pm:

Del sonido a la imagen: Un viaje por el diseño sonoro en audiovisuales. Sumérgete en el universo de FERNE y descubre los secretos detrás de las atmósferas sonoras que te transportan a otros mundos. En esta charla, exploraremos cómo el diseño sonoro se convierte en un elemento fundamental para crear experiencias audiovisuales inmersivas. Desde la selección de sonidos hasta la creación de efectos especiales, te mostraremos cómo el sonido puede transformar una imagen en una experiencia multisensorial Entrada Libre.

Producido por Enrique Rincón y Carlos Conde para Ethco @ethcorecords y Cevaz @cevaz_zulia

Información: +58 414 3688798



 

miércoles, 9 de octubre de 2024

Polos opuestos en el jazz: Anaïs Drago y Camille Bertault en el 3er Festival Eurovenezolano


El 5 de octubre, el 3er Festival de Jazz Eurovenezolano reunió a dos talentosas artistas: la innovadora violinista italiana Anaïs Drago y la carismática cantante francesa Camille Bertault. Juntas, ofrecieron un espectáculo que demostró la versatilidad del jazz actual. 

                                                                                                                                                                                                                                                                                            Ernesto Soltero


No importa cual sea la causa. Venezuela vive una crisis social, y eso desestimula la creación y la divulgación artística. La incertidumbre ante el futuro y también el factor económico se convierten en desaliento para muchos creadores y promotores. No obstante, siempre encontraremos instituciones y personas dispuestas a luchar, contra viento y marea, para lograr impulsar iniciativas culturales de calidad. Una muestra de ella es el recientemente culminado Festival Eurovenezolano de Jazz.


Durante un par de semanas tuvimos la oportunidad de ver, en la tercera edición del evento, novedosas propuestas de un género el cual, aunque hoy día se percibe cómo académico (la música clásica de los negros, cómo decía Nina Simone) sigue renovándose constantemente, probablemente por fusionarse - de manera natural- con otros estilos, cómo por ejemplo la música étnica, y adoptando además lo mejor de la tecnología aplicada al arte

Los artistas que se presentaron en esta muestra fueron pocos, pero lo que faltó en cantidad sobró en calidad. Un ejemplo lo tenemos en el recital del pasado 5 de octubre, el penúltimo de todo el ciclo, en la Asociación Cultural Humboldt de Caracas. Dos talentosas jazzistas, ambas intérpretes y compositoras, provenientes de Italia y Francia respectivamente, nos demostraron porqué han sido tomadas en cuenta por publicaciones tan prestigiosas cómo Downbeat, algo así cómo “La Biblia” de la música que practican.


Anaïs Drago y Camille Bertault representan dos polos opuestos dentro del universo jazzístico, uno con tendencia al pop y otro más experimental.

En el caso de Drago etiquetar cómo jazz al material que presentó ese día en “la Humboldt” requiere de cierto criterio subjetivo La violinista itálica se presentó de manera solitaria excluyendo la compañía de instrumentos típicos del género jazz, ayudándose con herramientas como un sampler y una pedalera con efectos de sonido. Se percibió más bien cómo un buen concierto de música electroacústica.


Cabe agregar que esta instrumentista tiene una faceta la cual, aunque vanguardista, es distinta a la presentada en Venezuela y se acerca más a lo tradicional, al incluir el acompañamiento de instrumentos cómo la batería, el saxofón o el contrabajo. Una vertiente visible en proyectos cómo Anais Drago and the Jellyfish, con influencias de gente cómo Frank Zappa o John Cage.

En el caso de su presentación en el Humboldt, nos sorprendió saber que unas piezas de estructura tan libre formaran parte de un repertorio planificado (tal cómo pudimos apreciar en su set list) aunque posiblemente en vivo sufren alguna ligera variación e incluso cambien su duración. Se trata de composiciones dónde el violín ocupa obviamente un rango protagónico, complementándose con sonidos poco convencionales generados con el mismo instrumento (golpes percusivos a las cuerdas o a la madera, por ejemplo,) los cuales se mezclan en capas junto a sonidos cómo la voz de la intérprete, gracias a artilugios electrónicos manipulados en tiempo real


El resultado es un arte sonoro muy experimental, pero fácil de escuchar, con una atmósfera etérea e hipnótica bastante agradable para el oyente, lo cual generó una fuerte ovación del público. Lamentablemente la restricción horaria tan estricta de la sala impidió a Drago regalarnos al menos una pieza adicional.

Posteriormente vino la presentación de Camille Bertault, una vocalista que ya suma cinco álbumes en su discografía y se ha hecho un nombre dentro de la escena, apareciendo incluso en medios de comunicación tan masivos cómo la revista Vogue.



En nuestra opinión la música de la cantante gala tiene suficiente gancho cómo para llegar a un público mucho más amplio. Su placa más reciente, Bonjour Moun Amour, contiene temas los cuales en ocasiones duran tan sólo un par de minutos, algo que podría facilitar su difusión en los medios comerciales. De ese álbum se extrajo más de la mitad del repertorio interpretado por Bertault en esta ocasión.


La francesa arrancó su presentación con cuatro temazos que casualmente constituyen los primeros tracks de su más reciente trabajo. El primero de ellos, titulado cómo el álbum, sonó más acústico seguramente debido a la ausencia de Christophe Minck, contrabajista francés que también ejecuta el sintetizador Moog en la grabación. Aun así, la estructura del tema se mantuvo casi en su totalidad, con un ritmo más cuadrado (más pop) lleno de adornos jazzísticos.


Algo a destacar es que Cristophe Minck no fue el único miembro ausente de la plantilla oficial de Bertault. Fady Farah y Minino Garay, encargados de los teclados y las percusiones respectivamente tampoco vinieron. No obstante, acompañantes cómo Jesús Milano, Rubén Paiva y Diego Cabrujas, talentosos ejecutantes venezolanos, dieron la talla al acoplarse perfectamente, sonando como si formaran parte del staff regular de la artista.



Quién si estuvo presente fue Julien Alour, trompetista y también pareja de la vocalista, quién adornó elegantemente las composiciones con su instrumento, haciendo un juego armónico interesante con los coros y los fraseos estilo “scat” de Bertault, una técnica la cual ella domina a la perfección y que le sirve, además, para dirigir su pequeña orquesta mediante patrones vocales llenos de ritmo y melodía. Alour también figura cómo compositor en un par de piezas.


Cabe agregar que la cantante tiene bastante dominio de la tarima. Es muy carismática al comunicarse con el público (Pese a sus limitaciones con un idioma que está aprendiendo, el español) y realiza movimientos coreográficos que delatan entrenamiento escénico. Todo eso con una voz que alcanza registros altos cuando la canción lo pide, sin intenciones de alardear. Se paseó por diversos ritmos, coqueteando incluso con sonoridades de nuestros vecinos brasileños.

Al igual que Drago, Bertault tampoco pudo obsequiarle al público más de su repertorio. Al día siguiente se presentó en la clausura del festival, junto a la agrupación del venezolano Manuel Barrios, y pudo interpretar un par de temas adicionales.



martes, 21 de noviembre de 2023

Liturgia femenina: concierto de La Conjura en el salón Aquelarre II.



Visceral, oscura, densa, ruidosa… así fue la clausura de Aquelarre II, una exposición de arte femenino que culminó con una ruidosa ceremonia.



Texto y fotos: Luna Henríquez



El Círculo de magia (Aquelarre) es una exhibición de mujeres artistas que se juntaron para mostrar sus trabajos creativos. Esta actividad,la cual cuenta ya con dos ediciones, tuvo lugar recientemente en el Raise Caracas, iniciando el 26 de octubre y culminando el pasado 12 de noviembre.

Aquelarre II fue una exposición muy heterogénea de artistas venezolanas, tales como Manuela Kruphölter, Tania Mafilito, María Helena Ruíz, Dania Bucko, Andrea D'Escriván, Blanca Haddad, Ofelia Torres, Bárbara García, Liz Bermúdez, Andrea Figueroa, Carlota Hellmund y Yetzaline León.

Una variedad de talentosas creadoras, con una diversidad de expresiones y visiones, pero con un enfoque en común: el arte como medio de expresión de las mujeres, para su conexión con la creatividad, el poder, la sabiduría y la ancestralidad femenina. Una búsqueda hacia el resurgimiento de una voz femenina que muestra sus múltiples rostros.

El evento tuvo su cierre con un concierto, el cual fue más bien un especie de ritual o ceremonia musical, que movió todas las energías y despertó a todos los seres ocultos.

El recital de clausura estuvo a cargo de la banda La Conjura

La Conjura es un grupo de dark ambient, darkwave, krautrock caraqueño, conformado por la vocalista y artista plástico Liz Bermúdez, el artista plástico y creador de música electrónica Ezequiel Pizzani y el compositor y guitarrista Kebán Frías, quienes experimentan con sonidos, sensaciones y sentimientos muy profundos e intensos.



Sonaron marcados por una misteriosa voz femenina que se desdibujaba entre tonadas similares a cantos gregorianos (o cantos de sirenas) además de ecos, sollozos, alaridos, susurros y potentes recitaciones que recuerdan a las de los poetas malditos, acompañada por texturas, así cómo ruidos saturados y psicodélicos mezclados mediante una laptop. Todo acompañado por unas distorsiones, un muro de ruidos (a veces sutil, a veces estridente) provenientes de la guitarra eléctrica y la pedalera multi-efectos.

Cada sonido parecía que se movía aislado, solitario, con vida propia. A su vez se sentían tan conectados y sincronizados cómo una manada de lob@s aullándole a la luna.

La Conjura envuelve a quienes l@s escuchan en una atmósfera extraña, oscura, densa, a la vez visceral. Sus sonidos resuenan en los cuerpos y todo el espacio, remitiendo a la caótica y convulsionada ciudad capital, a las sórdidas ruinas abandonadas de un sistema moderno que se consume y descompone. A su vez, sus sonidos nos remiten a algún tipo de culto a una diosa, a una procesión o liturgia, a una espiritualidad y una sensibilidad resistente, la cual busca refugiarse en prácticas paganas, metafísicas, poéticas, creativas, en una especie de alquimia sonora, de espíritus diversos, que se revelan y expresan su voz y poder desde las profundidades de sus entrañas, reivindicando los poderes y sabiduría de las diosas y las brujas.

Sin lugar a dudas emociona mucho que este tipo de cosas estén sucediendo en Caracas. Conmueve y alimenta mucho la esperanza de pensarse la existencia y el habitar desde otros lugares. Espero que estás iniciativas continúen gestándose en los diversos rincones de la ciudad y que sean como una onda expansiva que se reproduce para embrujar todos los espacios y territorios.



lunes, 27 de febrero de 2023

Podcast: Especial 25 años de Patanemo (Inicio de Temporada)



 Venezuela, 1998. Casi termina el mes de febrero, y toda la nación está pendiente del Eclipse Solar. Es también año electoral, y al igual que la película Trainspotting (Estrenada un par de años antes) "La música y las drogas están cambiando". Una escena electrónica emergente, bailable pero también alternativa, invade desde Europa al resto del mundo. El país suramericano no es la excepción.


Un pueblo costero de Carabobo (uno de los 22 estados que conforman Venezuela) es escenario de la primera fiesta rave masiva realizada en el país. Viene gente del extranjero, principalmente desde Europa. La mayoría asiste cómo público, unos cuantos se presentan como Dj´s. Se visibiliza otro tipo de música electrónica. No todo es "changa", grunge o merengue hip hop.

Inauguramos esta temporada conmemorando el primer cuarto de siglo del acontecimiento que cambió la escena alternativa del país. Para ello hemos hecho una selección de temas de finales de los ´90 y principios de 2000. Además, entrevistamos a un Dj, dos músicos y un escritor que nos cuentan como Patanemo influyó en sus vidas, aunque no todos estuvieron presentes.

Nuestro podcast, cómo siempre, lo podrás escuchar en diversas plataformas, a las cuales puedes acceder desde nuestra biografía, pero también puedes ir directamente a anchor.




domingo, 13 de marzo de 2022

Nuevo álbum de Oksana Linde, pionera de los sintetizadores en Venezuela

 


Oksana Linde pertenece a esa misma estela creativa que iniciaron artistas como Delia Derbyshire, Suzanne Ciani o Laurie Spiegel, pues como ellas supo crear un universo personal a partir de la exploración de los sonidos electrónicos y hacerse de un lugar en un entorno eminentemente masculino. Aquatic and others worlds, es su primer álbum, que recopila piezas electrónicas de sintetizador grabadas entre 1983 y 1989. Nacida en Caracas, Venezuela, en 1948, en el seno de una familia de inmigrantes ucranianos, el trabajo de Oksana Linde se dio a conocer iniciada la década de los 80s, coincidiendo con el surgimiento de una nueva escena de música electrónica de sintetizadores venezolana, con nombres como Ángel Rada, Miguel Noya, Musikautomatika, Vinicio Adames, Oscar Caraballo, Aitor Goyarrola y Jacky Schreiber.

En 1981 y a sus 33 años, Oksana Linde dejó su trabajo como investigadora, debido a afecciones de salud y empezó a dedicar más tiempo a la música y a la pintura. Se hizo un préstamo para adquirir un sintetizador Polymoog, luego una grabadora de carrete abierto Teac, y un Moog Source. Con ese equipo armó su pequeño estudio en casa y empezó a componer sus primeras piezas hacia 1983-1984. Fue ampliando su equipo, adquirió un mezclador de 16 canales, una Roland Tape Echo, una caja de ritmos TR505, un Korg M1, y ya años después un Korg TR88. Entre 1984 y 1986 grabó más de 30 piezas. Entre 1989 y 1996 siguió produciendo otras 30 piezas más, acumulando así un gran archivo que se ha mantenido inédito.


La música de Oksana Linde puede ser intensamente hipnótica y psicodélica pero también melódica y lúdica. Linde programa y toca todos los instrumentos, y desarrolla líneas melódicas que se superponen a loops y secuencias, así como a diversas capas de sonidos reverberantes y flotantes que van y vienen, y establecen siempre una narrativa muy cinematográfica, y muy propia de la tradición de música de sintetizadores.

El trabajo temprano de mujeres en la música electrónica en Latinoamérica es uno de esos ámbitos aún por trabajar a fondo, pero felizmente ya se han iniciado investigaciones. En el ámbito latinoamericano la introducción del sintetizador en las músicas experimentales, progresivas y electrónicas a partir de la década del 70, está asociada casi exclusivamente a figuras masculinas, y es por ello que el trabajo de Oksana Linde adquiere particular relevancia, al erigirse ella misma como una figura que rompe esa hegemonía, y cuya extensa producción la coloca a su vez como una de las más prolíficas y notables exponentes de la música para sintetizador en Latinoamérica. El trabajo de Oksana Linde y la publicación de este álbum brindan una oportunidad de acercarse a un universo de sonidos inesperado, un signo de otra historia que está por escribirse.

 


Compilado por Luis Alvarado. Incluye notas de Oksana Linde, Ale Hop y Luis Alvarado. Edición limitada a 300 copias en vinilo. Arte por René Sánchez.  


Fuente: Nota de prensa del sello Buh Records.