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jueves, 5 de agosto de 2021

Este 2021 regresa el concurso de cortometrajes “Fare Cinema - El inmigrante italiano”

 Podrán participar obras inéditas de máximo ocho minutos de duración



La segunda edición del certamen espera que las producciones audiovisuales puedan resaltar la importancia del legado de los primeros inmigrantes y su contribución al desarrollo de Venezuela, enfatizando el impacto de los saberes y el hacer de los italianos

Caracas.- Luego del éxito de su primera edición y atendiendo al interés que despertó en la comunidad cinematográfica nacional, el Concurso Audiovisual “Fare Cinema - El inmigrante italiano” regresa este 2021 para premiar los mejores cortometrajes que rescaten la memoria de los hombres y mujeres que dejaron sus tierras para contribuir al desarrollo económico y social de Venezuela, difundiendo los valores de la familia y la cultura italiana, transformando el país a través de su trabajo. 

Promovido por el Ministerio italiano de Relaciones Exteriores y de la Cooperación Internacional, el certamen se propone valorizar la industria del cine en el mundo, bajo la organización de la Embajada de Italia en Caracas, el Consulado General de Italia en Caracas, el Consulado de Italia en Maracaibo, el Instituto Italiano de Cultura de Caracas, el COM.IT.ES, la Cámara de Comercio Venezolano-Italiana (CAVENIT), la Società Dante Alighieri de Maracay y el Trasnocho Cultural. 

La II edición del Concurso Audiovisual “Fare Cinema - El inmigrante italiano” está dedicado a “Los oficios de la emigración italiana en Venezuela” (I mestieri dell'emigrazione italiana in Venezuela), una oportunidad para resaltar la importancia del legado de los primeros inmigrantes y su contribución al desarrollo del país, enfatizando el impacto de los saberes y el hacer de los italianos, especialmente de los protagonistas de la ola migratoria que llegó desde el país europeo durante el siglo XX. 

Si bien la historia de los italianos en Tierra de Gracia comienza con la llegada misma del marinero genovés Cristóbal Colón, que luego continuó cuando el mar trajo a otros compatriotas de la península itálica hasta el territorio venezolano, asentándose en algunas ciudades apartadas del país; no fue hasta el siglo XX que se registró un periodo masivo de inmigrantes italianos, impulsados por las devastadoras consecuencias que sufrieron los países europeos, especialmente después de la Segunda Guerra Mundial. 

La llegada de los inmigrantes italianos el siglo pasado se vio favorecida durante algunos años por condiciones propiciadas por el Estado venezolano y por la empatía social entre ambas culturas que permitió la fácil integración de los ciudadanos y que le ofreció la oportunidad de ser venezolano; es decir, que sintiera que Venezuela era también su casa. 

Llegaron de todas las edades, de diferentes condiciones sociales, pero con el mismo deseo colectivo: la voluntad de trabajar, recuerda el prólogo del libro “Italia y Venezuela: 20 testimonios”, de Guadalupe Burelli. En este texto se añade que “el empuje y la necesidad de no fracasar los llevó a perfeccionar sus habilidades y poco a poco fueron copando todos los espacios, al punto que sería difícil encontrar un oficio donde un italiano no se haya destacado. El comercio, la industria, la cultura, la arquitectura, la construcción, la banca, la academia, la estética, la moda, la ciencia, la medicina, la agricultura, la ganadería, en fin, todas las áreas donde es posible el desempeño del hombre han sido terreno fértil para estos nuevos venezolanos”.

¿Quiénes pueden participar?

El Concurso Audiovisual “Fare Cinema - El Inmigrante Italiano” está dirigido a profesionales del área audiovisual, creativos, productores, directores, guionistas, cineastas y estudiantes de cine, así como cualquier persona interesada en la actividad audiovisual como medio de expresión artística. Este año, los creadores audiovisuales tendrán el reto de captar en sus producciones cómo cientos de inmigrantes lograron contribuir con sus esfuerzos a la transformación y modernización del país, dotados con los oficios que pudieron aprender en Italia, los escasos recursos financieros o herramientas que algunos trajeron en sus maletas, junto a sus visiones para encontrar, e incluso crear, oportunidades donde otros no las veían. 

En la Italia de posguerra la mayoría de la población no tenía títulos universitarios. Además, necesitaban trabajar, producir dinero para subsistir y muchas personas se dedicaban por lo general a continuar los oficios que tradicionalmente desempeñaba su familia: costura, artesanía, agricultura o cría de animales. Otros poseían alguna formación como albañiles, carpinteros, mecánicos, técnicos, geómetras, panaderos, zapateros, mano de obra en construcciones, entre otras habilidades. Basándose en estos oficios lograron encontrar su posición en la nueva tierra, fundamentalmente en los ramos de la construcción, el comercio y los servicios, contribuyendo en muchas ocasiones a transferir sus conocimientos a la población venezolana. En un porcentaje mucho menor, pero no menos significativo, estaban los profesionales, empresarios, técnicos y gerentes. 

Los esfuerzos de los inmigrantes europeos contribuyeron a que Venezuela, en plena efervescencia del boom petrolero, experimentara uno de los más altos crecimientos del mundo y Caracas se convirtiera en una de las capitales más modernas para la época. 

¿Con qué debe relacionarse el contenido de la producción audiovisual?

Los italianos que vinieron a Venezuela se dedicaron desde sus primeros días en el país a trabajar, a aportar al progreso y la prosperidad, a sostener una vida tranquila, a ganarse un salario digno con la esperanza de alcanzar estabilidad económica personal y para su familia, así como en conformar un hogar, superando obstáculos como la pobreza y las barreras del idioma, fortalecidos en su fe, en los valores italianos, en el ahorro y con la mirada siempre puesta en un futuro mejor. Así, poco a poco, lograron echar raíces, conseguir recursos e invertir en sus propios negocios o empresas, que se fueron consolidando hasta convertirse en referencias comerciales o de la industria nacional, y en muchos casos, manteniéndose hasta nuestros días. 

La incorporación de los inmigrantes italianos fue determinante en muchos ámbitos de la economía nacional. En los campos, ayudaron a introducir una agricultura moderna y en las ciudades se destacaron por colaborar en la industria de la construcción, en grandes obras arquitectónicas y por apoyar con la política de cemento armado impulsada desde el gobierno de Marcos Pérez Jiménez. En el sector educación, fueron fundadores de instituciones educativas y desde el ámbito académico, hombres como Graziano Gasparini se dedicaron a la investigación, la promoción y la restauración de la arquitectura colonial venezolana. 

Con sus visiones de la cultura, los italianos llegaron a Venezuela al ritmo de la tarantela, que sonaba especialmente desde sus centros sociales. Además, transmitieron su profundo amor por la música. Los maestros José Antonio Abreu y Rodolfo Saglimbeni son ítalo-venezolanos ejemplares y reconocidos en el mundo por su desempeño, que comenzó con la herencia de la tradición sonora de sus antepasados. 



Por las calles desfilaba la moda italiana hecha en Venezuela, gracias  a las confecciones de sastres y costureras. En materia de calzado, los inmigrantes se hicieron famosos por hacer los zapatos más finos y de más alta calidad. En cuanto a producción, aumentó la profesionalización de la elaboración de telas y se instalaron numerosas fábricas de calzado donde se incorporaron a los aprendices venezolanos para que adoptaran los conocimientos y destrezas de los maestros italianos.

Con los aromas de su cocina, los inmigrantes conquistaron paladares: abundaron los restaurantes especializados en gastronomía del país europeo; se instalaron las pastelerías italianas y las pastas -a la boloñesa, a la napolitana, al pesto o a la carbonara- se convirtieron  en un plato indispensable de la dieta venezolana por su bajo precio y fácil preparación. Para la sobremesa, el café comenzó a hacerse en máquinas espresso. También se hizo popular en los menús la pizza, el gnocchi (ñoqui), la polenta, el bistec a la milanesa, el ossobuco, la mortadela y otros embutidos italianos.  

¿Cómo es el proceso de inscripción?

Los cortometrajes que sean inscritos  en la II edición del Concurso Audiovisual “Fare Cinema- El inmigrante italiano” deben ser inéditos, no habiendo sido expuestos, ni publicados con anterioridad en ningún medio, y no habiendo recibido premiación alguna. La duración mínima de las obras debe ser de 5 minutos y máximo 8, pueden ser del género documental o de ficción. 

De acuerdo a lo establecido en las bases del concurso, cada participante puede inscribir un corto, que debe centrar su temática en los oficios o actividades económicas que desarrollaron los inmigrantes italianos que se vieron en la necesidad de salir de su país, tratando de superar la pobreza y cambiar su fortuna al llegar a Venezuela, un país que históricamente facilitó la inmigración de ciudadanos italianos.

El audiovisual debe publicarse en las plataformas YouTube en formato oculto y en HD 1920 x 1080 px. La recepción de las obras comienza este 03 de agosto y finalizará el 20 de noviembre de 2021. La inscripción debe formalizarse mediante el llenado del formulario del concurso, que está disponible en el sitio web de la Embajada de Italia en Caracas www.ambcaracas.esteri.itwww.cavenit.com o www.trasnochocultural.com y debe contener el enlace de Youtube (en modo oculto) del cortometraje que se desea postular.

Los premios

El jurado calificador estará formado por integrantes de las instituciones que organizan el certamen y anunciarán su veredicto el lunes 13 de diciembre de 2021. Los tres primeros lugares serán para obras realizadas por personas naturales mayores de 18 años, de cualquier nacionalidad, con residencia legal en Venezuela de al menos dos años. Asimismo, se entregará un premio especial en la “Categoría Jóvenes Talentos”, para creadores de 14 a 18 años de edad, de cualquier nacionalidad residenciados en Venezuela.

El premio al Primer Lugar será otorgado por la Embajada de Italia en Caracas, al Mejor Audiovisual “El inmigrante italiano” con un premio en metálico de US$2.500. El Segundo Lugar, otorgado por CAVENIT y el COM.IT.ES, está dotado con US$1.500 y el Tercer Lugar, patrocinado por CAVENIT y la Società Dante Alighieri de Maracay, es de US$1.000.

La Mención Especial para “Jóvenes Talentos”, otorgado por el Instituto Italiano de Cultura en Caracas, consta de un premio en metálico de US$1.000.

Este año, los organizadores del certamen han realizado algunos cambios en las bases del concurso para brindar mayor libertad creativa a los hacedores cinematográficos, y se espera que la participación sea mayor a la primera edición, cuando fueron reconocidos cuatro realizadores venezolanos por la calidad de sus obras. Dos de los cortometrajes ganadores de la primera edición,  Me llamaban Pietro, del director Pedro Mercado y el cortometraje de ficción Trámite de Admisión, de Tulio Cavalli, comenzaron sus recorridos por festivales internacionales, y resultaron ganadores en el Festival de cortometrajes internacional Do Ut Des Film Festival, celebrado entre marzo y mayo, en la región Toscana, de Italia.

Para conocer todos los detalles del II Concurso Audiovisual “Fare Cinema. El inmigrante italiano” se pueden visitar los sitios www.ambcaracas.esteri.itwww.conscaracas.esteri.it, www.cavenit.com y www.trasnochocultural.com, así como estar atentos a las cuentas en redes sociales de Facebook: @Consolato Generale d’Italia a Caracas @cavenit, @trasnochocult Twitter: @ItalyinVEN @ItalyinCaracas @cavenit @trasnochocult e Instagram @consolatoitalia_caracas @cavenit @trasnochocult


 Inscríbete aquí
https://forms.gle/YQoBadmDDKnHCfnN8

desde el 03 de agosto de 2021 hasta el 20 de noviembre de 2021
DESCARGA LAS BASES DEL CONCURSO EN PDF AQUI
http://bit.ly/farecinemavenezuela

viernes, 15 de enero de 2021

Espacio Anna Frank conmemora el Holocausto con el relato de la migración judía a Venezuela

Prensa Venezuela Sinfónica

Dos barcos, Caribia y Köenigstein, que zarparon desde Hamburgo con 251 judíos, en su mayoría vieneses, llegan en 1939 a costas venezolanas después de un recorrido dramático, en el que su desembarco es negado por varios países. Venezuela, que no era el destino, generosa, les abre sus puertas. 

Marzo de 1938: Europa es sumida por el terror y la crueldad de la Segunda Guerra Mundial. Austria es adherida a Alemania. La anexión es desastrosa y dolorosa para los 185.0000 judíos austriacos. Las humillaciones, maltratos, cierres y decomisos a sus propiedades los obligan dentro de la desesperación y el miedo a una única opción: emigrar. 

Febrero de 1939: en  las costas venezolanas de La Guaira y Puerto Cabello, dos barcos de bandera alemana emergen del horizonte con una tripulación de 251 judíos condenados a muerte, que huyen del nazismo en una desesperada ronda en la que ningún gobierno acepta otorgarles refugio y, con ello, la única oportunidad de poder sobrevivir. Venezuela, -que no era el destino- finalmente, les da una generosa acogida.


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“Caribia y Köenigstein, Los barcos de la esperanza” es la crónica de esta travesía desde Europa a América y de la solidaridad del pueblo venezolano, narrada por sus protagonistas, quienes conformaron parte de la migración judía a Venezuela, justo cuando otros países dieron su espalda a la tragedia de la guerra y a la persecución nazi, en tiempos del general Eleazar López Contreras.

Se trata de un documental dedicado a Venezuela: “una tierra amable, abierta, caritativa, en tiempos en que el egoísmo se había adueñado del mundo”. Así, presenta  su ópera prima “Caribia y Köenigstein, Los barcos de la esperanza”su director y guionista, el laureado cineasta y escritor venezolano Jonathan Jakubowicz. Y con su proyección on line, Espacio Anna Frank conmemora In Memoriam 2021, que se realiza todos los años, para recordar la barbarie nazi: el Holocausto o la Shoá. El documental está disponible en el canal de YouTube de Espacio Anna Frank hasta el 27 de enero.

Reconstruyendo una historia que enaltece a Venezuela

Para el embajador Milos Alcalay, presidente de Espacio Anna Frank, “el drama de los barcos Caribia y Köenigstein que fueron rechazados en varios países, finalmente terminó su trágica odisea al llegar a Venezuela, un país de brazos abiertos en el cual salvaron sus vidas y dieron su aporte en la construcción de una nación de libertad, progreso y paz.  Por eso, es tan importante  en momentos difíciles para la migración en todo el mundo resaltar la apertura humana del pueblo venezolano en rechazo al odio y la destrucción”.


La presentación, el 27 de enero a las 6 p.m. (hora Caracas) vía Zoom (bit.ly/InMemoriam2021y YouTube de In Memoriam 2021 reflexionará en torno al film “Caribia y Köenigstein, Los barcos de la esperanza”.  El acto “Reconstruyendo una historia que enaltece a Venezuela” responde a la programación anual de Espacio Anna Frank, en el marco de la Resolución 60/7 de la Organización de las Naciones Unidas, que designó el 27 de enero como Día Internacional de Conmemoración anual en memoria de las víctimas del Holocausto. Intervendrán para recordar y honrar la memoria la migración judía a Venezuela, el embajador Milos Alcalay, presidente de Espacio Anna Frank; el encargado de negocios de Italia, Plácido Vigo y el embajador de  Alemania en Venezuela, Daniel Kriener.


Las anécdotas centrales de “Reconstruyendo una historia que enaltece a Venezuela” que relata la migración judía a bordo de estas naves, estará a cargo el 27 de enero de la periodista Carolina Jaimes Branger, quien contará los aspectos históricos de esta travesía y la llegada de los inmigrantes a la Venezuela de 1939, así como de Susy Iglicki, quien arribó al país siendo muy pequeña, pero que tiene en su memoria el relato de la odisea por el Caribe de sus padres  a bordo del Caribia. Mercedes López  de Blanco revelará memorias de su infancia como hija de un presidente de gran corazón: el general Eleazar López Contreras. Igualmente, los nietos y bisnietos de estos inmigrantes estarán presentes con un mensaje de esperanza para la Venezuela del siglo XXI.


Cabe destacar que Venezuela recibió a muchos barcos de Europa en la misma época, lo que hace únicas a estas dos naves era que su destino no era Venezuela, sino Trinidad y Barbados, pero como ya se había declarado la guerra entre Alemania y los aliados, las visas de desembarco que tenían todas estas personas quedaron sin efecto y por lo tanto la orden fue de regresar a Alemania.


La tertulia permitirá recordar y honrar la memoria de los millones de víctimas del Holocausto e igualmente, conectará al mayor número de personas –en especial, a las más jóvenes– pertenecientes a distintas audiencias del país, con el compromiso ineludible de amar la vida, apreciar la diversidad y luchar por el derecho de todos, sin distingos y respetando al diferente, valores que promueve Espacio Anna Frank. Asimismo, esta pieza audiovisual convoca a levantar la voz en pro de erradicar toda forma de discriminación.

“Caribia y Köenigstein, Los barcos de la esperanza” ha recibido importantes premios: Mejor Dirección de Fotografía Documental en el Festival Internacional de Cine San Juan, Cinemafest, de Puerto Rico; semi finalista del Angelus Awards, premio que otorga a cineastas-estudiantes- la Directors Guild of America, patrocinado por George Lucas; Honorable Mention en la categoría Holocaust Remembrance en la 7th Annual International Jewish Video Competition de la Universidad de Berkeley, California. Fue incluido en la selección oficial del Next-frame International Touring Student Film & Video Festival de Philadelphia y comprado por HBO Olé, para ser exhibido en exclusiva para alrededor de 10 millones de personas en Latinoamérica.

La huida del terror

El 12 de marzo de 1938, con apoyo casi absoluto de la población, Austria es anexada al Reich alemán. Las tropas nazis franquean la frontera por el pueblo natal de Adolfo Hitler y culmina una gloriosa entrada militar en medio de la eufórica alegría de la multitud de Viena. Con cantos y canciones, los vieneses corean “¡Un pueblo, un Reich, un Führer!”. 


La anexión representó un punto de no retorno para los 185.000 judíos austríacos, 90% de los cuales vivían en Viena, donde las autoridades nazis comenzaron de inmediato una férrea campaña anti-judía. En los cines y grandes almacenes, entre otros, podían verse avisos que decían “Prohibida la entrada para judíos y perros”. Así, en medio de las mayores humillaciones, vejaciones, cierres y decomisos de sus propiedades, para el comienzo de la guerra, en septiembre de 1939, un 75% de la población judía ya había salido del país. La discriminación del nazismo no era sólo contra los judíos, también fueron torturados y  asesinados, gitanos, homosexuales, discapacitados y personas que no estaban de acuerdo con las ideologías del régimen nazi.  


Con las fronteras cerradas, en la prensa se podía encontrar avisos en los que se ofrecía la posibilidad de viajar en barco a costas caribeñas por cantidades que oscilaban entre los 200 y 300 dólares.   

Fue así como 251 judíos, en su mayoría vieneses, lograron escapar y  se embarcaron en Hamburgo a bordo de dos naves, Caribia y Köenigstein, no con el ánimo de quien busca un destino mejor, sino ante la amenaza expresa de perder sus vidas. Este documental, de la autoría de Elisabeth Mundlak, bajo la dirección y guión del recientemente reconocido director Jonathan Jakubowicz, narra –de la mano de algunos de sus protagonistas– la accidentada travesía y cómo estas naves, así como el más insospechado territorio, representaron la concreción de la vida y la esperanza. En tanto que muestra a los venezolanos una historia que retrata positivamente su espíritu y gentilicio. 

Trinidad, Barbados y la Guyana Inglesa fueron algunos de los países que no permitieron el desembarco, por lo cual, la incertidumbre y la angustia de volver a los campos de concentración o de tirarse al mar parecían la devastadora opción. Buena parte de los seis millones de muertos durante el Holocausto son responsabilidad de aquellas naciones que cerraron sus puertas a los refugiados.


En Venezuela, eran tiempos de la presidencia del general Eleazar López Contreras y de su valiente política de puertas abiertas. Al arribar el Köenigstein  al puerto de La Guaira, sus tripulantes judíos fueron acogidos en la Hacienda de Mampote, propiedad del Dr. Celestino Aza Sánchez. Al día siguiente, la propia esposa del Presidente, doña María Teresa Núñez Tovar apareció en la hacienda con un camión lleno de víveres. Quienes arribaron a bordo del Caribia en Puerto Cabello, también fueron bienvenidos a esta tierra fecunda y bondadosa y se insertaron, trabajadores y productivos, a su diario acontecer. 

Esta vez participan en In Memoriam 2021 como patrocinantes, las embajadas de Alemania, Argentina, España,  Francia, Italia, Polonia,  Portugal, Reino de los Países Bajos y Suiza; así como del Comité Venezolano de Yad Vashem, el  Circuito Unión Radio Noticias y Circuito Gran Cine. La elección de la fecha no es fortuita: el 27 de enero de 1945, el ejército soviético liberó Auschwitz, el mayor campo de exterminio nazi. 

La conmemoración de In Memoriam 2021 continuará con una Gira Universitaria del 8 al 26 de febrero, que incluirá actividades programadas de forma digital en las principales universidades del país resaltando la participación de Venezuela durante el Holocausto. Igualmente, se organizará Cine Calle y Cine Balcón para proyectar al aire libre el film  “Caribia y Köenigstein, Los barcos de la esperanza”. Se suma la inauguración de la exposición virtual RRR Recuerda Reflexiona Reacciona sobre el genocidio y la edición virtual del libro de cómic “Rumbo a la Libertad, Inmigrantes salvados del Holocausto por el pueblo venezolano”  ilustrado por Edo, que recoge la solidaridad de la gente al arribo de los barcos y que se encuentra totalmente gratuito para descargar en el siguiente enlace Rumbo a la libertad de la página web www.espacioannafrank.org.


El sábado 6 de febrero se presenta por Zoom, la CINEtertulia Arístides de Sousa MendesEl Rebelde  moderada por el profesor y periodista Néstor Garrido y el embajador de Portugal en Venezuela, Carlos de Sousa Amaro, a las a las 12 m.

Toda la información sobre In Memoriam 2021 y sus actividades estará disponible en el sitio web de la organización www.espacioannafrank.org, así como en sus redes sociales: Facebook: EspacioAnnaFrank, Twitter: @EspacioAF e Instagram: @espacioannafrank y en su canal de YouTube.

Ver la película "Los Barcos de la Esperanza" del laureado cineasta y escritor venezolano Jonathan Jakubowicz

domingo, 20 de diciembre de 2020

(((((El Fonógrafo))))) Sunny Jain. Wild Eild East. Smithsonian Folkways. 2020


 En el siglo antepasado, “América”, nombre genérico que usan los estadounidenses para nombrar a su territorio, se convirtió en una nación de inmigrantes. Oleadas de irlandeses, húngaros, alemanes, italianos, griegos o  judíos, generalmente azkenazíes, fueron poblando su extensa geografía. Su  crecimiento (no siempre de forma limpia) coincidió con el aumento de la población.

El siglo XX conoció la llegada de nuevos tipos de inmigrantes.  A los mexicanos se sumaron otro tipo de hispanos. Los asiáticos ya no sólo eran de origen chino. Turcos, japoneses, armenios, vietnamistas e indios (de la India) también vinieron en busca del sueño americano. Eran los nuevos “vaqueros”. Querían encontrar nuevas oportunidades.

Sunny Jain, músico norteamericano de ascendencia india, ha tomado el concepto del “cowboy” estadounidense para adaptarlo a su historia personal. Su padre, perteneciente a la etnia punyabí, emigró a Estados Unidos, a finales de los años ´40, debido al conflicto entre indios y pakistaníes, llevando algo de su cultura sonora a su nuevo hogar. Todo eso inspiró a Sunny, quién, además de componer, es conocido por sus dotes como baterista y ejecutante del dhol, instrumento percusivo tradicional indoasiático.

Willd Wild East ( “Salvaje Oriente”) es un álbum que juega con este concepto no sólo con el título.  El resultado sonoro es una mezcla de “Bollywood” con Spaghetti Western. El jazz, el bhangra y hasta la psicodelia también forman parte de este viaje, que bien podría servir de soundtrack para una película sobre vaqueros orientales.

“Salvaje Oriente”, el trabajo más reciente de Jain, tardó una década en salir. Pero en el transcurso, este percusionista no estuvo en silencio. Es conocido también por ser líder de la agrupación newyorkina Red Baraat , abanderada del multiculturalismo musical, con participación en eventos como Womad Festival. Para este disco contó con la colaboración de otros artistas.